Jorge Valín
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Jorge Valín

02/06/2003

El derecho natural de ir libremente armado

Jorge Valín*

 

Las leyes que prohíben poder llevar armas […] desarman sólo a aquellos que no cometen crímenes […] Esas leyes perjudican a los asaltados beneficiando a los asaltantes; tales (leyes) animan más que no previenen el asesinato, un hombre desarmado puede ser más fácilmente atacado que no un hombre armado.

Thomas Jefferson
Commonplace
1774-1776

 

Los derechos del hombre no son aquel acto de libertad que únicamente permite, o consiente, una entidad superior (estado, regulador…), tal determinación implicaría un orden de control, una tiranía con grados de libertad. Los derechos del hombre son únicamente naturales impuestos por medio de las leyes de la física, la auto-responsabilidad y autocontrol del mismo individuo. Cuando un derecho natural se vuelve derecho moral, impuesto por un tercero —regulador—, tal imperativo implica la aceptación de una ética mejor a la del resto y forzosamente parcial[1] dispuesta a subyugar al individuo ante las creencias e intereses del ente supervisor.

Esta es una de las causas que atacan las libertades individuales y, por lo tanto también, a la libre tenencia de armas. Ir armado se puede ver como un derecho que una nación otorga a sus ciudadanos, pero que prohíbe debido a sus presuntamente negativos resultados o consecuencias, que pocas veces son ratificadas empíricamente. Añadiré, pero, que un derecho natural puede ser abolido si este perjudica a la totalidad, o mayoría, de la sociedad o bien si las consecuencias del mismo son devastadoras aún afectando a una minoría. Estas generalistas y, a veces, abstractas bases son la excusa en las que nuestros gobiernos se apoyan para prohibirnos muchos derechos naturales, como por ejemplo el derecho natural de ir armados e incluso al de auto-defendernos. Centrándonos en este tema, ¿realmente las armas provocan más mal que no bien a la globalidad de los individuos?, ¿por qué razones una sociedad con la libre opción de ir armada es más libre e incluso más segura?


Sobre la Libertad, sobre la Seguridad

Una sociedad que puede ir libremente armada, es una sociedad con más opciones de elección, donde el individuo puede escoger entre si quiere defenderse por si mismo o no, y esto no es una obligación explícita ni implícita. La posibilidad de ir armado no sólo nos permite defendernos de la delincuencia común sino también de los abusos de nuestros gobiernos, el peligro no son los países extrajeros, sino el autentico peligro viene de la omnipotencia y arrogancia que han adquirido nuestros estados ante la sociedad civil actual. Prohibir la tenencia de armas es favorecer la servidumbre del individuo hacia el estado, el que negocia con la libertad y la seguridad acaba por no tener ninguna de las dos, y es que el control sobre las armas no trata sobre las armas, sino sobre control en si.

Poder ser tenedor de una arma no es tener la capacidad de poder disparar a cualquiera que uno se encuentre por la calle, sino la capacidad efectiva de poderse defender. Cualquiera puede atacar a su vecino, pero la razón por la que no lo hace se debe a las leyes y a la condición humana de vivir en sociedad.

¿Cuál es el hecho que yo no me dedique a romper cráneos con una barra de metal por la calle?

Primeramente que no es motivo de satisfacción personal propia. Segundo, mi respeto por mis conciudadanos. Tercero son las leyes, que sé que me pueden castigar por mis actos imprudentes (no es el caso de España, donde al criminal casi se le recompensa en las cárceles actuales). Cuarto; es mi propia condición, ésta me puede hacer sentir miedo ante una determinada situación y por lo tanto no actuar, y quinto mis convicciones ideológicas nacidas de una cultura forjada durante miles de años. Pero si cualquiera de estos puntos los considerara sinsentido, o me moviese el acto de dañar a los demás, es decir estuviera loco, el menor de mis obstáculos sería el hecho de poder comprar un arma de fuego. Un hombre puede ser, por si mismo, una autentica herramienta de dolor y destrucción, tenga o no arma de fuego. El hecho principal de la agresión no se encierra en la propia arma en si, ésta no es más que una herramienta, sino más bien en el individuo.

Si un arma de fuego provoca criminalidad, entonces también un fósforo provoca incendios, y un coche provoca numerosos accidentes… ¿hemos de prohibirlos también, o intentar tomar conciencia del daño que pueden hacer y actuar en consecuencia? Una sociedad bien educada, cultivada y con valores morales elevados no es una sociedad peligrosa ni para ella misma ni para los demás, y de ser así, insisto, no haría falta ninguna arma de fuego.

Tener la opción de armarse es la opción de defenderse en el mismo momento en el que algún maleante nos ataca, y es que sinceramente, es mejor un arma que no un policía al teléfono 30 minutos después de haber sido víctima de una agresión. Los delincuentes, vándalos… han de estar totalmente a favor del control de armas, ¡se les facilita el trabajo! Ellos viven de esto precisamente, es decir, de la nula capacidad de defensa de los demás, ¿o es que los delincuentes no van armados cuando cometen sus actos criminales?, ellos no necesitan consentimiento estatal, y se aprovechan de ello. Si un violador supiera o intuyera que una mujer puede ir armada, ¿cree realmente que tendría más, o iguales probabilidades, de ser atacada que si no fuese?

Una de las principales muestras que esgrimen los defensores del control de armas son los casos de asesinatos acontecidos en Estados Unidos. A veces oímos sucesos de chicos que matan a otros con armas de fuego, y eso lógicamente nos escandaliza, nos horrorizamos y culpamos a las armas de tales actos, cuando en realidad son los mismos chicos. Hemos de tener en cuenta que estos casos no sólo se dan en países con un “libre acceso a las armas”, y que tales se maximizan.

Los homicidios violentos no depende del control de armas, sino de la mala actitud de estos individuos, a los cuales realmente no les hace falta ir provistos de armas de fuego, pero idénticos a los acontecidos en Estados Unidos ocurren en otros países, de Europa por ejemplo, no se comparan con los sucesos americanos cuando, en realidad, la causa raíz es la misma: la actitud, no la herramienta. En Estados Unidos hay casi 70 millones de personas con permiso de armas y estas personas no matan diariamente a nadie. De hecho hay muchos más muertos por accidentes caseros o automóvil. En España, Italia, Reino Unido… también se producen asesinatos violentos de forma continua.

En este sentido podemos tomar a otros países, como por ejemplo Suiza, Nueva Zelanda o Finlandia. En estos países cualquier mayor de 18 años puede comprar y llevar un arma de fuego y, en cambio, son países con una seguridad muy alta. Por ejemplo Suiza en 1995 tuvo un 40% menos de criminalidad que Alemania, y Nueva Zelanda mantiene un índice de asesinatos mucho inferior, año tras año, que su vecina Australia, incluso por increíble que parezca, Israel, un país incluso con más armas por habitante que Estados Unidos hasta 1998 (no tengo datos a partir de ese año) tuvo una criminalidad un 40% inferior a un país tan seguro como puede parecer Canadá.

Los mitos sobre los negativos beneficios de las armas se pueden desmentir fácilmente, sólo hace falta mirar los datos de cada país y luego compararlos. Lo mismo ocurre con los tópicos sobre las armas en situaciones más cotidianas. Es frecuente que en una conversación sobre el control algún amante de la prohibición diga: “…si el estado no prohibiese las armas, ¿qué evitaría a la gente liarse a tiros en un accidente de coche en la ciudad, o por una disputa en la calle?”. La respuesta suele ser obvia, la gente normal no suele tener tendencias homicidas crónicas, temen a las leyes y respetan la vida de los demás a pesar de estar en una situación de apuro, límite, o incluso muy límite (aunque tal vez no les pase lo mismo a los defensores de la regulación por lo que parece).

Pongamos un hecho estadístico. En el periodo de 1987 a 1997 440.000[2] personas obtuvieron licencia de armas en el estado de Florida, pero en este periodo sólo 84 personas fueron asesinadas con arma de fuego debido a un accidente, es decir, fueron asesinados a raíz de una disputa verbal previa. Pero todo y así podemos pensar que aunque fueron pocas siguen siendo 84 personas asesinadas. ¡Eso es evidente!, pero una persona que es capaz de disparar a alguien en plena calle por una discusión es un persona muy violenta y no demasiado equilibrada, y por lo tanto una excepción. Tal tipo de individuos, de no tener un arma en el momento de la disputa, hubiera usado cualquier otra herramienta para agredir a su oponente como una navaja, cuchillo, destornillador… obteniendo el mismo resultado. Si alguien tiene la intención de dañar a otro a cualquier precio pasando por alto las leyes, los principios básicos de moralidad o ética, respeto, miedo propio… muy pocas cosas se podrán evitar con el uso de leyes.

En definitiva, cualquier derecho natural es un imperativo moral lícito que ningún estado nos puede prohibir, y uno de esos derechos naturales es la posibilidad de poder defenderse por uno mismo con las herramientas que uno mismo considere adecuadas. Las decisiones sobre uno mismo, y su propiedad privada, sólo han de ser elegidas por el individuo y no por un tercero que se justifica arguyendo falacias, o apoyándose en los prejuicios populares carentes de sentido común y conocimiento real. Los hombres y mujeres libres no necesitan permisos para poder comprar armas, y es que cuando se dispara sólo se busca una finalidad: defenderse.

 



[*] Jorge Valín. Economista seguidor de La Escuela Austriaca y Paleo-Liberalismo filosófico.
Articulista y autor de un manual sobre la Teoría de Elliot y de un Manual de Bolsa. Colaborador habitual del Instituto de Libre Empresa (ILE), Poder Limitado y Liberalismo.org entre otros.

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[1] Evidentemente cualquier ética depende de unos valores morales que no son mecanicistas, panfisiquistas… sino que dependen de las creencias de las personas, condicionadas a la vez por su religión, ideas políticas, por su miedo, sociedad que los envuelve…

[2] Los datos mostrados en el presente artículo han sido extraídos de varias fuentes: NRA, ACLU, del FBI (Oficina de Investigación Federal)… y de los artículos y ensayos del popular Dr. John Lott Jr. escritor del libro "More Guns, Less Crime: Understanding Crime and Gun Control Laws" miembro de la junta de gobierno de la University of Chicago Law School.

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