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| 20/06/2004
La Capacidad Creadora de la Globalización
En un informe de la Reserva Federal de Nueva York, Christian Broda y David Weinstein muestran los beneficios históricos que ha proporcionado la globalización gracias a su diversidad de productos y servicios (léase innovación y creación). En él también muestran la aportación al PIB que la globalización ha creado. El informe se llama: “Globalization and the Gains from Variety”, (también en pdf). A continuación, traduzco la presentación (en lugar de redactarlo en primera persona, tal y como está el original, la he pasado a tercera persona):
A partir de aquí, y mediante la teoría del equilibrio, empiezan a estudiar la utilidad derivada del consumo de bienes importados en el tiempo tomando esta variable como una función no simétrica del CES (función con una elasticidad de substitución constante que mide la utilidad en términos de producción) para poder llegar así a un índice de precios agregado, que es el objetivo del estudio. Dejando aparte la metodología que han usado, lo más curioso de todo es como a partir de modelos, creados por economistas “izquierdistas”, como Krugman, Stiglitz[1] (en el informe se adscriben a la estructura del modelo Spencer–Dixit–Stiglitz), y otros que aún creen en idílicas mitologías económicas, Broda y Weinstein llegan a conclusiones totalmente contrarias a estos autores en su informe, es decir, la globalización no crea pobreza, sino riqueza. Las conclusiones del informe son bastante acertadas (aunque obvias) sobre la grandeza de la globalización; y que por otra parte, todos ya sabemos: la globalización crea diversidad y capacidad de elección, y éstas riqueza. La globalización explota los puros principios capitalistas en si: libertad, división del trabajo y ley de asociación ricardiana. Este proceso sólo lleva a mayor bienestar individual y general (agregado). Se puede mostrar con la metodología que se quiera, pero el resultado de la globalización brilla por si solo: la globalización crea riqueza a todos, y ha emanado de los individuos y empresas privadas. En cambio, su negación, o lo que es lo mismo, intentar capar las decisiones individuales, sólo conducen a tensiones, guerras políticas y comerciales entre países, aumento de la pobreza y ampliación de un estado omnipotente y salvaje. Si tanto las empresas como los particulares son capaces de crear riqueza mediante su libertad de elección, y cuanto mayor ésta mayor riqueza, ¿por qué limitar tales elecciones con leyes, impuestos…? La mejor forma de explotar al máximo esta prosperidad sólo puede ser eliminando cualquier tipo de intervención pseudo–moral y económico dejando al comercio internacional bajo total libertad y su propia responsabilidad. |
| [*] Jorge Valín. Economista seguidor de La Escuela Austriaca y Paleo-Liberalismo filosófico. Articulista y autor de un manual sobre la Teoría de Elliot y de un Manual de Bolsa. Colaborador habitual del Instituto de Libre Empresa (ILE), Poder Limitado y Liberalismo.org entre otros. |
[1] Sobre Stiglitz hay una crítica llamada "Ojo con Stiglitz" muy buena en castellano sobre su libro "El malestar en la globalización" del Dr. Carlos Rodríguez Braun. También hay una descripción de las falacias económicas de este autor en el artículo "Professor Stiglitz and Lord Keynes", del Dr. Frank Shostak.
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