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| 28/08/2003
Deuda pública, buena para ti; buena para todosPeriódicamente se emiten en España anuncios sobre las bondades de la deuda pública, tal y como reza el anuncio: “Deuda Pública, buena para ti; buena para todos”. ¡Es verdad! Cómo podemos negar los liberales una verdad tan científica. Es lógico si lo pensamos; el 50% de impuestos que paga un asalariado medio al año no son dinero suficiente para apagar la increíble sed del estado. Ni tampoco las tasas y aranceles que impone el estado a los productos extranjeros y, que paga el consumidor, tampoco son suficiente para los burócratas centralistas. Total… un político del parlamento sólo cobra alrededor de 3.000 euros netos al mes (siete veces el salario mínimo impuesto por fuerza al mercado). Además, el gobierno ha de amortizar los más de seis millones de euros que le ha costado el anuncio, y que legítimamente ha usurpado a su ciudadanía. Al fin y al cabo, los burócratas tienen mucho trabajo, como imponer sanciones a las empresas por las arbitrarias decisiones del estado, perseguir y castigar a los inmigrantes ilegales que luchan por sobrevivir y ser productivos en la sociedad que les rodea, mantener los rígidos monopolios estatales que mal gestiona el gobierno y que, por supuesto, jamás podrían ser privados por más que algunos prestigiosos economistas digan lo contrario. También han de mantener un sistema público de educación partidista y socializador, televisiones públicas, sus propios sectores de presión, intereses personales… ¿Qué razón puede tener alguien en invertir su capital en bonos y obligaciones privadas, acciones… teniendo un estado que está tan necesitado de dinero? Además, seguro que la empresa privada aún sería capaz de invertir nuestro dinero en tecnología, nuevos sistemas de producción, planes de expansión… y todo para que el empresario “se forre”. A saber qué hará tal empresario con nuestro dinero, igual lo invierte de tal manera que permite bajar el precio de su producto para el consumidor, o contratar a más trabajadores… pero bueno, si es así, ¡seguro que después los despide! Todos los empresarios son unos piratas. En cambio el estado seguro que invertirá el dinero para alimentar el déficit —y al revés— que crea año tras año, y en mantener a sus funcionarios o a cualquier otro que no haga nada. En la escuela pública a la que fui, a mí, mi profesora de historia, que llevaba toda su agenda repleta de pegatinas del sindicato más radical español y tenia especial empeño en contar las historias del socialista Robert Owen y su desastroso proyecto New Lanark, me dijo que para eso servía el estado: para mantenernos. Bien mirado, si prestamos el poco dinero que nos queda tras el robo de los impuestos, todo son ventajas. Con nuestro dinero, el estado creará subsidios para la rígida e improductiva agricultura nacional, creará cursos de formación a los que nadie asiste, y subvencionará películas nacionales que jamás se estrenan. Pero esas bondades no serán nada comparado con los bienes que proporcionará al ya inflado sector crediticio. ¡Claro! estamos en crisis, y en la universidad me enseñaron que ha de ser el gobierno, y los bancos centrales, quienes estimulen la demanda con políticas expansivas, es decir, despilfarrando y creando más oferta monetaria aunque el valor real no varié o decrezca. No importa que aún no se haya formado un tejido de ahorro que respete el orden natural que conforma la estructura productiva del mercado. Una continua expansión crediticia, y un estímulo de la demanda por “fuerza bruta” crea mayor bienestar, me lo enseñó mi profesor de económica política. Las posteriores consecuencias sólo generan crisis cada vez más fuertes, y una continua pérdida de bienestar económico a largo plazo. Pero bueno, como dijo Keynes, gran Díos de la economía: “a largo plazo todos muertos”, que científica tal aseveración. Lo importante sólo es el corto plazo. Además, cuando vuelva la próxima recesión, más larga y virulenta que la anterior, seguro que el estado estará allí otra vez para salvarnos de él mismo y de sus propios errores y excesos. Por otra parte, a nivel personal la deuda del estado es fantástica. ¿Qué necesidad tengo de invertir mi dinero en algunos bancos online con cuentas a la vista del 3% cuando las Letras del Tesoro a 3 meses me están dando el 1,98%? Realmente, no entiendo como he podido defender mis ideales liberales
durante tanto tiempo sin darme cuenta que realmente invertir en el estado
es bueno para mí, y para el resto. Es que estos liberales no quieren
ver la realidad… |
| [*] Jorge Valín. Economista seguidor de La Escuela Austriaca y Paleo-Liberalismo filosófico. Articulista y autor de un manual sobre la Teoría de Elliot y de un Manual de Bolsa. Colaborador habitual del Instituto de Libre Empresa (ILE), Poder Limitado y Liberalismo.org entre otros. |
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