Polémica sobre el tabaco. Diario La Jornada de México
Engaños sobre los fumadores pasivos La Jornada, 8 de enero de 2004 La Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó el 30 de diciembre pasado la ratificación de la Ley de Protección a la Salud de los no Fumadores basada en supuestos no comprobados sobre los daños del humo del tabaco en los mal llamados fumadores pasivos. Esta ley es menos flexible que la de 1990, en la cual las zonas de no fumadores se establecían de acuerdo con la demanda; ahora se fijan porcentajes mínimos de áreas y que las de fumadores tengan ventilación hacia el exterior (sin contemplar la opción del aire acondicionado, como en Europa). Las multas eran diferenciales en función del ingreso de las personas: uno a tres salarios mínimos; ahora son de 10 a 100 salarios mínimos y se contempla cárcel para reincidentes, contraviniéndose la Ley de Salud para el Distrito Federal en su artículo 91 fracción III (la capacidad económica del infractor). Un ejemplo de la arbitrariedad de los diputados que han promovido la ley contra los fumadores es la iniciativa presentada por Camilo Campos López, del Partido Verde Ecologista (véase Diario de los Debates de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal-ALDF, 30 de abril de 2002). En su iniciativa, llamada ley de protección a los no fumadores, el diputado Campos incluyó un artículo 10 que señalaba que "en el caso de vehículos que presten el servicio de transporte público, también queda prohibido fumar a los pasajeros, aun cuando el conductor lo autorice"; es decir, está prohibido fumar, aunque todos los ocupantes del vehículo sean fumadores. ¿Cómo se protege a los no fumadores inexistentes en este caso? La idea es prohibir el consumo de cigarrillos, no proteger a los no fumadores, si acaso tuvieran que ser protegidos. Entre los considerandos de la "Propuesta de punto de acuerdo para que se hagan esfuerzos serios respecto a la motivación a la conservación de la salud y la implementación de programas formativos para combatir el tabaquismo", presentada en la ALDF el 11 de abril de 2002, quisiera destacar dos: el séptimo, que señala que la salud, la productividad y la moral se ven más favorecidas en los lugares que se encuentran libres del humo de tabaco (las cursivas son mías para enfatizar los excesos en que pueden caer los diputados), y el octavo, que dice que el humo ambiental del tabaco afecta no sólo a las personas que lo consumen, sino a todos aquellos que se encuentran a su alrededor, es decir, a los fumadores pasivos (véase Diario de los debates de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, 11 de abril de 2002). La moral no tiene nada que ver con la aspiración de humo de tabaco y la afectación del humo ambiental en los no fumadores ha sido mera especulación a partir de casos aislados y no de estudios científicos basados en seguimientos estadísticos de largo plazo en muestras significativas. El British Medical Journal (BMJ) de mayo de 2003 publicó un estudio de James E. Enstrom y Geoffrey C. Kabat titulado: "Environmental tobacco smoke and tobacco related mortality in a prospective study of Californians, 1960-98", referido a los llamados fumadores pasivos. Este artículo puede consultarse en la página del BMJ en Internet. El doctor Enstrom es investigador de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de California en Los Angeles, y Kabat es profesor asociado del departamento de medicina preventiva de la Universidad Estatal de Nueva York. Hasta donde sé es el único estudio que se ha hecho con 118 mil 94 adultos que se inscribieron al final de 1959 en un estudio de prevención del cáncer en la American Cancer Society, y que fueron observados hasta 1998. El énfasis de la observación fue en 35 mil 561 no fumadores que viven con cónyuges que sí fuman. El objetivo fue medir la relación entre el humo de tabaco ambiental producido por cónyuges fumadores y la mortalidad de largo plazo derivada de enfermedades relacionadas con el humo del tabaco. Se compararon los índices de riesgo de no fumadores que viven con fumadores y no fumadores que viven con no fumadores y no se encontraron diferencias significativas en su salud o en causas de muerte relacionadas con el humo del tabaco. La conclusión del estudio es que no hay relación entre humo de tabaco en el ambiente y la supuesta mortalidad relacionada con él, a pesar de que se detectaron pequeños efectos. "La asociación entre exposición al humo del tabaco y problemas coronarios y cáncer de pulmón es mucho más débil de lo que se cree", escribieron los autores. En otros términos lo que se ha llamado "fumar pasivamente" no mata ni provoca enfermedades del corazón ni cáncer en los pulmones ni necesariamente enfermedades crónicas de obstrucción pulmonar. Y si el estudio fue elaborado con personas expuestas al humo de cigarrillos fumados por sus cónyuges, es fácil derivar que en restaurantes, bares y otros lugares relativamente cerrados, donde los no fumadores están menos expuestos al humo de cigarrillos que en su casa, el resultado sería muy semejante. El estudio no ha sido refutado científicamente, aunque el debate con los autores continúa, por ejemplo en Journal Watch Cardiology. ¿Conocen los diputados del Distrito Federal esos estudios o, sólo se han basado en especulaciones que la gente repite sin fundamento ni comprobación científica?
Señora directora: Agradecería la publicación de la siguiente carta que tiene por objeto informar acerca de las evidencias científicas sobre el daño a la salud que ocasiona el humo del tabaco. Hay más de 300 publicaciones en muy prestigiadas y variadas revistas científicas, realizadas por investigadores de diferentes países, que sugieren fuertemente que la inhalación pasiva de humo de tabaco tiene serias consecuencias para la salud, incluyendo aumento en crisis de asma, en infecciones respiratorias, menor peso al nacimiento, muerte súbita del recién nacido, pérdida del olfato, caries dentales, algunos tipos de cáncer, enfermedad coronaria, etcétera. A continuación menciono sólo algunas referencias de artículos científicos que demuestran dichos daños:
Atentamente
Hay muchas maneras de escabullirse de un problema. Una de ellas es convertir el centro de un debate en otro debate. Nadie en su sano juicio puede pensar, incluso sin información científica, que el humo del cigarrillo no hace daño en ciertos volúmenes y tiempo de exposición. Pero este no es el problema que estoy discutiendo. Hay muchas cosas que hacen daño a la salud o que alteran la composición de la sangre o de la orina, no nada más el humo de los cigarrillos. Lo que la secretaria Sheinbaum afirmó, cito, es "que cada vez hay más datos contundentes que demuestran que las afectaciones a la salud del fumador pasivo son mayores que quienes sí fuman" (las cursivas son mías). Sintaxis aparte, es esto lo que ella tendría que demostrar. Por otro lado, estudios como el de Akbar-Khanzadeh F., que ella cita, sólo demuestran que en restaurantes donde está permitido fumar los empleados tienen más cotinina (metabolito de la nicotina) en la orina que donde no están expuestos al humo de cigarrillos. Altos niveles de cotinina indican que hay una mayor exposición al humo del tabaco, pero no el grado de riesgo para la salud en una relación de causa-efecto. El Segundo Informe Nacional sobre la exposición humana a compuestos químicos ambientales (Estados Unidos 2003) establece claramente que la medición de químicos ambientales en la sangre u orina de una persona (incluida la cotinina) no significa por sí misma que los químicos causen enfermedades. Estos estudios, dice el informe, deberán hacerse por separado para saber qué niveles de compuestos químicos afectan o no a la salud. El estudio de Reynolds P. que cita la secretaria Sheinbaum en su carta, sobre el cáncer de pecho, establece que los riesgos entre las no fumadoras expuestas al humo de cigarrillos no son mayores que entre las no fumadoras no expuestas al mismo tipo de humo. La conclusión de este estudio es que fumar activamente puede jugar un papel en la etiología del cáncer de pecho y que futuras investigaciones garantizarán esta conexión, especialmente entre quienes son susceptibles genéticamente. ¿Habrá leído la secretaria el estudio de Peggy Reynolds y sus doce colaboradores?
Carezco de datos científicos para rebatir sus argumentos —aunque no es necesario, pues ya lo hizo extensamente la secretaria del Medio Ambiente del Distrito Federal, Claudia Sheinbaum, recientemente en este espacio—, pero como fumador pasivo desde hace más de 21 años, que dejé el cigarro, puedo dar mi testimonio: además de las molestias directas que sufro como integrante de la minoría de los no fumadores, en fiestas, reuniones y en el trabajo, donde se nos mira como lunáticos cuando manifestamos nuestra molestia ante la aplastante mayoría de chacuacos; todas las noches, de regreso de la jornada laboral, llego a casa con la ropa impregnada de olor a cigarro digerido y, si me sueno la nariz, en el pañuelo queda una mucosidad ennegrecida por un hollín producto seguramente de la constante exposición a los humos del día -de cigarros, automotores e industrias-, y me pregunto qué tan podridos tendré los pulmones. Othón Lara Klahr.
Me llama la atención la carta del señor Othón Lara en donde dice que la secretaria del Medio Ambiente ha rebatido extensamente los argumentos del señor Rodríguez Araujo, y no estoy de acuerdo: 1) porque la señora Sheinbaum no ha demostrado que "las afectaciones a la salud del fumador pasivo son mayores" que las del fumador activo, y 2) porque el señor Rodríguez Araujo ha demostrado que las referencias citadas por la secretaria no comprueban lo que ella querría demostrar. Desgraciadamente, como profesional de la salud, me molesta estar de acuerdo con Rodríguez Araujo y en lo que coincido con el señor Lara es que a mí también me desagrada el olor a cigarro en la ropa después de una reunión con fumadores. Tatiana Ramírez.
Querida Carmen: He leído una nota distribuida por la Agencia EFE (abril 2004) en la que se dice, cito: "Los accidentes de tráfico son la segunda causa de mortalidad en el mundo para las personas de entre 15 y 29 años de edad y la tercera para los de 30 a 44, según el estudio sobre 'Prevención de los traumatismos causados por el tránsito' efectuado por la OMS." Nuestros diputados en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, que tantas prohibiciones establecieron para el consumo del cigarrillo, deberían elaborar una ley que restrinja el uso de automóviles y que obligue a sus productores y anunciantes a incluir una leyenda que diga algo así como "este producto puede causar la muerte". Esta leyenda podría ponerse a lo largo de los automóviles, en ambos lados. Según la Organización Mundial de la Salud el automóvil es más peligroso que el cigarro. Exijo coherencia en los diputados y en las autoridades del Distrito Federal. Así como existe un Día Mundial sin Tabaco, próximo a celebrarse, ¿existe también un día mundial sin automóvil? Saludos cordiales, |