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| 13/06/2004
La fábula de occidente
Pero un día Alexa fue introducida en una secta: “La secta democrática de la solidaridad e igualdad socialista”. Ella no entró por iniciativa propia, sino que la metieron por la fuerza. Esta secta tomaba las decisiones por mayoría. Anteriormente Alexa actuaba y opinaba diariamente, pero ahora ya no. Esa especie de hermandad negaba la capacidad individual, sólo creía en una elite: la suya. La secta declaraba a ciertas personas aptas para opinar cada cierto tiempo, y estas personas tenían el derecho a actuar sobre la voluntad de Alexa sin que ella pudiera hacer nada. Alexa, antes de entrar en la secta, conseguía logros continuos debido a la antigua libertad individual. Ese proceso le había llevado a una gran prosperidad y riqueza. Pero según la secta en la que la habían introducido esa libertad individual no le proporcionaba derechos a los demás, y por lo tanto era “mala”, egoísta y ofendía la moral (de ellos, claro). La secta tomó todos los bienes y dinero que había ganado la chica cuando vivía en libertad y lo entregó a ciertos miembros que llamaban “dirigentes sociales” o políticos. La chica ya no tenía poder de elección, sino que eran los dirigentes sociales quienes opinaban y actuaban por ella. Mientras los dirigentes siguieron tendiendo libertad absoluta, Alexa la había perdido completamente. A la vez, estos dirigentes sociales estaban respaldados por unas figuras improductivas y absurdas, los cuales se llamaban “intelectuales”. Los intelectuales falsificaban la historia, la economía, las matemáticas… Su objetivo no era que la ciencia encontrase su objetivo universal y necesario, sino que era alinear ésta con la visión de su líder. Este líder era Néstor. Néstor, era un predicador, un visionario. Alguien que se creía un redentor que guiaría a Alexa y a los otros por el buen camino; el camino de la igualdad. Néstor se auto–atribuyó una peculiar facultad, la capacidad inmediata de saber cuales son las necesidades de cada persona y plasmarla de forma global con leyes y regulaciones. Pero no acababa de ser un Dios perfecto, no podía hacer aparecer y desaparecer las cosas por arte de magia, así que para su propósito sólo necesitaba dos cosas: someter a todos bajo su mandato y voluntad (esclavitud social) y cobrar ilimitados tributos para ejercer su plan (esclavitud o planificación económica). Néstor decretó que algunas actividades que ejercía Alexa no eran morales, lícitas ni del bien común. Néstor, le prohibió defenderse, y alegando que era para su propia seguridad la desarmó. Ahora Néstor podía obligar a Alexa a acatar sus decisiones por medio de las armas y la fuerza física; y así lo solía hacer. También prohibió a Alexa curarse sola o por medio de otros. El único que curaba era él. Y casi siempre, lo hacia tan tarde y mal que provocaba largas enfermedades a la chica. También controló la alimentación de la muchacha. Ella creaba los alimentos, pero era Néstor quien se los quedaba y los redistribuía de forma igualitaria entre los demás miembros (menos para él y los suyos que se quedaban con lo que querían. La riqueza de muchos la expropiaba para unos pocos). Además, Alexa tenía que pagar un tributo al dirigente pasivo (Néstor) para producir o consumir cualquier cosa. Es decir, si quería beber, comer, vestirse, disfrutar de alguna comodidad, o producir algo ella misma, entonces estaba obligada a dar parte de esta producción que creaba o consumía gratuitamente a Néstor. En definitiva, Néstor tomó mediante la fuerza la dirección absoluta de toda la producción y consumo de Alexa: le robó todos sus negocios y su capacidad para elegir y crear. Néstor, designó a algunos miembros para que gestionasen mejor la vida de Alexa, a los que llamó economistas sociales. Los economistas sociales no eran economistas. No pensaban, ni hacían ciencia; sólo cumplían las órdenes de Néstor y parametrizaron la vida de Alexa como si fuese un robot. Este modelo del hombre–robot–parametrizable lo llamaron "homo economicus". Todo lo regulaba el modelo del homo economicus y tales economistas. También recortaron la libertad de la chica obligándola a someter el resultado de su trabajo a precios máximos, leyes del trabajo que tenía que acatar aunque no quisieran los interesados, leyes discriminatorias, que ellos llamaron todo lo contrario: “de la igualdad”, innumerables trámites que hacía muchos proyectos imposibles, controles que no salvaban nada de lo que pretendían evitar, etc. Cuando alguna de sus regulaciones y manipulaciones no funcionaban, y siempre ocurría, entonces culpaban a algunos individuos. Les acusaban de no querer acatar la visión superior de Néstor. Como solución, y para que todos viesen que hacían algo, se inventaban más leyes o subían los tributos a todos los miembros de la comunidad, pero muy especialmente a los productivos. Siguiendo con Alexa, le prohibieron que comprase bienes fuera de la secta, porqué sino, ella no los produciría. Estos bienes los llamaron "del interés general"; pero en realidad, ella jamás tuvo la intención ni capacidad para producirlos, por lo tanto, cuando los hacía eran de peor calidad y más costosos que si los hubiese adquirido fuera. Ella, en realidad, prefería crear otro tipo de cosas que sabía hacer mejor que el resto. Eso jamás importó a Néstor, su planificación estaba por encima de las capacidades y necesidades del mundo real. Néstor y sus economistas no creaban, ya que mataron el primer fundamento del bienestar: la libertad y decisiones individuales. Ellos sólo gastaban y no dejaban enriquecerse a Alexa; cuando ella conseguía algún ahorro, o superaba su límite de subsistencia, los intelectuales, economistas y dirigentes sociales y Néstor lo expropiaban para ellos mismos con nuevas reivindicaciones y leyes. Ahora Alexa ya no era ni libre, ni rica. Ahora era pobre, empezaba a ser incapaz de valerse por ella misma; para cualquier cosa necesitaba a Néstor. Los economistas sociales, para poner remedio a la gran pobreza, y enormes deudas que había llegado la organización por culpa de ellos mismos decidieron pedir auxilio a Fernando. Éste era miembro de otra horda paralela a la de Néstor (de hecho la había creado él mismo). A Fernando se le conocía por sus iniciales completas (F.M.I.). Fernando era un chantajista. Se dedicaba a cobrar y robar al resto para dar ese dinero a los “dirigentes” que se lo pedían a cambio de unas férreas normas que sólo conducían a más pobreza. Como él había otros, como Orlando al que llamaban también por sus siglas (O.N.U). Éste también robaba a los demás y se quejaba de todo menos de lo que él hacia, pero jamás arregló nada de lo que se quejaba. Durante mucho tiempo Alexa vivió en esta situación. Pero un día Alexa se levantó y vio la realidad. Vio que Néstor era un tirano, alguien que pese las buenas intenciones que decía tener, había convertido a la chica en una persona pobre, triste y con una mentalidad lineal. Y lo que aún es peor, era una esclava de la voluntad de otros. Alexa, entonces, decidió volver a su situación anterior. Quería volver a ser rica y próspera otra vez. Ante la imposibilidad de salir de la secta, Alexa decidió saltarse las normas de Néstor. Cuando podía, negociaba al margen de las leyes de Néstor sin decirle que había obtenido esos beneficios. Ese dinero conseguido proporcionaba riqueza real a Alexa. Néstor ya no podía controlar su ahorro. Néstor se dio cuenta de eso y lo vituperó llamándolo actividad ilegítima (para él claro); si él no cobraba por la producción de algo, eso era malo por si mismo. Alexa se dio cuenta de otra cosa también. Como cualquier persona, Alexa tenía sus preferencias, sus gustos, sus vicios… Pero el dirigente le había impuesto por la fuerza que esas preferencias, gustos y vicios eran malos. Néstor, le impuso sus propios vicios como si fuesen virtudes y para evitar los de la chica, les asignó altos tributos a tales actividades o simplemente se las prohibió. Alexa ahora, se dio cuenta que esos asuntos en realidad sólo le incumbían a ella y no a Néstor. La muchacha empezó a saltarse las leyes morales del tirano. Cuando ella no podía producir esos productos o servicios que Néstor había dictado ilegales, los compraba o practicaba de forma “ilegal” aún a pesar que el dirigente la llamase públicamente egoísta, viciosa, enferma, antisocial o la castigase con el daño físico o reclusiones. A pesar de esto, Alexa siguió quebrantando los mandatos del tirano, y recobrando su libertad. Y como ella, cada vez más personas se dieron cuenta que la situación democrático–social en la que les había introducido Néstor por medio de la fuerza, no tenia nada que ver con lo que él les había dicho al principio. Pero esa situación duró muchos años más, tantos que nadie se acordaba de la situación previa; la de la libertad y prosperidad. Sólo Alexa y unos pocos lo recordaban, y pese a los ca |