Jorge Valín
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La batalla contra los subsidios cobraría fuerza con fallo de la OMC sobre algodón

Por Scott Miller en The Wall Street Journal.

BRUSELAS - El hecho de que la Organización Mundial de Comercio haya dictaminado que los subsidios al algodón de Estados Unidos infringen las normas internacionales de comercio ha dado a los países en vías de desarrollo una poderosa ventaja para negociar en las conversaciones para la liberalización del comercio mundial.

El resultado podría provocar nuevas demandas contra los subsidios agrícolas en todo el mundo.

En un caso histórico que Brasil presentó en contra de EE.UU. hace más de un año, el órgano de la OMC encargado de la resolución de conflictos determinó que los subsidios al algodón de EE.UU. empujan a la baja los precios globales y perjudican a los productores brasileños. Los detalles de la decisión, que fueron comunicados el lunes a los gobiernos de EE.UU. y Brasil, siguen siendo pocos precisos, y no se espera que se dé a conocer la decisión completa hasta dentro de varias semanas.

A pesar de ello, la noticia de la decisión, que marca además la primera vez que la OMC ha dictaminado acerca de los subsidios agrícolas, ha cautivado a los representantes comerciales.

Muchos están coinciden en que los países en vías de desarrollo, además de los países ricos que no otorgan subsidios agrícolas, podrían amenazar con demandas similares ante la OMC para imponer su posición en las negociaciones que se están desarrollando para liberalizar el comercio mundial, conocidas como la Ronda de Doha.

"Cuando decimos que los subsidios empujan a la baja los precios globales, ahora tendrán que creernos", dijo Kadre Desire Ouedraogo, embajadora ante la OMC de Burkina Faso, uno de los países más opuestos a los subsidios. "Esto realmente ayuda a defender nuestra posición en Ginebra".

La OMC sienta un importante precedente para otros casos de subsidios agrícolas que ya están en el proceso de resolución de conflictos. Uno de ellos sería la demanda interpuesta por Australia, Brasil y Tailandia contra los subsidios al azúcar de la Unión Europea. Se espera una decisión en un par de meses.

La victoria de Brasil con el algodón también podría desatar nuevas críticas por parte de EE.UU. acerca del proceso de resolución de conflictos de la OMC. Algunos legisladores estadounidenses se han enfurecido al tener que modificar las leyes de EE.UU. para tener que ajustarse a las decisiones tomadas por sólo tres personas en la OMC.

EE.UU., por ejemplo, ya está pagando millones de dólares al mes en multas por su incapacidad de modificar las leyes fiscales que según la OMC ayudan de forma injusta a los exportadores estadounidenses.

El comité del caso del algodón estuvo encabezado por Dariusz Rosati, el que fuera ministro de Relaciones Exteriores de Polonia a fines de los 90 y un antiguo becario Fulbright en la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey. Los otros dos miembros del panel eran Mario Matus, un miembro del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile especializado en asuntos de comercio bilateral, y Daniel Moulis, un abogado privado de Australia.

EE.UU. podrá apelar la decisión de la OMC y es probable que se le otorgue un plazo considerable para ajustarse al fallo, por lo que es posible que Washington no tenga que eliminar los subsidios durante un par de años. Pocas veces el órgano de apelaciones de la OMC revoca las decisiones del comité original.

EE.UU., la UE y Japón ofrecen subsidios a agricultores para todo tipo de cosechas. EE.UU., por ejemplo, da cientos de millones de dólares a los productores de maíz, soya y granos. Japón hace lo mismo con los productores de arroz. En los últimos meses, las autoridades de países como Brasil, Argentina y Australia han sugerido que podrían considerar impugnar legalmente los subsidios.

Tanto si lo hacen como si no, todo en comercio radica en política y negociación. Si bien puede tomar años ver un caso de la OMC llevado a la práctica, los países pueden simplemente encontrar que el principal valor de la decisión del algodón es fortalecer sus posiciones.

Será mucho más difícil que los negociadores de EE.UU. y la UE exijan concesiones antes de que recorten los subsidios, porque los otros países saben que tendrán que hacerlo de todos modos.

La decisión del algodón se produce en un momento muy oportuno para los países que se oponen a los subsidios. Las negociaciones sobre agricultura, el tema clave de la Ronda de Doha, vuelven a arrancar después de llegar a un punto muerto en septiembre en Cancún, México.

Aunque se desconocen los detalles del caso, EE.UU. perdió en dos de sus principales argumentos. El primero era que sus subsidios no tendían a alentar la sobreproducción porque están "desvinculados" de la producción, es decir, no dependen de la cantidad que cultiven los agricultores.

El segundo era que estaba protegido por lo que la OMC califica de "cláusula de paz", un acuerdo firmado en 1995 que limita de forma severa la capacidad de un país para demandar a otro acerca de agricultura. Por lo que parece, los subsidios de EE.UU. sobrepasan los límites de esa cláusula.


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