La ayuda externa, y Estados Unidos de Pat Buchanan
Ayuda Externa y Abdicación Republicana
Por Patrick J. Buchanan
Artículo publicado originalmente el 26 de marzo de 2002 con el nombre “Foreign aid and Republican abdication”. Patrick Buchanan es columnista desde 1962 y autor de 8 libros. Trabajó con los presidentes Richard Nixon, Gerald Ford y Ronald Reagan, de este último fue Director de Comunicaciones en el periodo 1985-1987. Fue candidato presidencial en las elecciones de 1992, 1996 y 2000. Recientemente fundó la revista, The American Conservative ("El Conservador Americano").
Con el compromiso del Presidente Bush de elevar la ayuda externa de Estados Unidos en un 50 por ciento, durante los próximos tres años, ¿puede alguien explicarme otra vez la diferencia entre un conservador compasivo y un liberal Clintoniano?
A lo largo de 40 años, más de un billón de dólares ha sido extraído de los pagadores de impuestos de Estados Unidos y despachado en ayuda externa, gran parte de ella a déspotas que la han desperdiciado o robado. A través de África y del mundo islámico, la pobreza y el despotismo están más profundamente arraigados que en la era Kennedy–Johnson, cuando la ayuda externa era una nueva y osada idea.
Si la política americana va a basarse en la sabiduría de la experiencia, ¿cuál es el argumento para duplicar la ayuda externa ahora? Sin embargo, eso es exactamente lo que el Consenso de Monterrey, firmado por 171 naciones, ordena a Estados Unidos hacer. En lo que respecta a los que distribuirán esta pila fresca de dólares americanos, ellos exhibieron su amor por Estados Unidos en la manera que dieron la bienvenida a Monterrey a la Gran Enchilada. Escribe el Financial Times:
"[Fidel] irrumpió en el centro de conferencias con traje de combate, calculando su llegada para confligir directamente con la conferencia de prensa dada por... los sumos sacerdotes del orden capitalista mundial. Después de un breve apretón de manos con el [Presidente] Fox, [Castro] fue recibido con un aplauso estruendoso al declarar que el prestigio de las organizaciones internacionales está en un rango ‘menor a cero.’ Siete minutos más tarde, él anunció que tenía que volver directamente a Cuba y prontamente se fue llevando a un grupo ruidoso de reporteros a cuestas."
Asombroso. En una conferencia de las Naciones Unidas, llamada a dirigirse a la crisis de los pobres y perseguidos del mundo, los gritos de apoyo más fuertes van hacia un criminal político bajo cuya dictadura de 43 años miles de patriotas cubanos han perecido en la prisión, y el estándar de vida ha caído del primer lugar al último en Latinoamérica.Primer finalista en popularidad en Monterrey fue el camarada venezolano de Fidel, Hugo Chávez: “El líder, de muchas palabras, invocó el espíritu de Simón Bolívar... e hizo un llamado retórico a que el FMI sea reemplazado por un Fondo Humanitario Internacional, indicando que los [programas del] FMI habían sido ‘veneno mortal’ para la gente del mundo en desarrollo.”
¿Por qué podría ir el Presidente Bush a una conferencia de las Naciones Unidas —donde Castro y Chávez son celebrados—, para anunciar que los Estados Unidos duplicará la ayuda externa y distribuirá gran parte de ella a través de la misma gente que vitoreó a los dos demagogos? ¿Hemos perdido todo nuestro respeto propio?
Seguro que el presidente no desconoce el carácter de tales conferencias en las Naciones Unidas. En el cónclave de las Naciones Unidas sobre racismo en Durban, el odio a Estados Unidos era tan grueso que podías cortarlo con un cuchillo. No obstante, aquí tenemos a nuestro nuevo presidente en Monterrey, usando los mismos argumentos de antaño, para la misma política de antaño, a la misma gente de antaño.
Esta vez, dijo Bush, nosotros insistiremos en que la ayuda externa vaya solamente a regimenes que se reforman y que la usan de manera concienzuda. Lo siento, señor, estuvimos ahí, hicimos eso. Los gorrones de Monterrey saben que eso es una broma. El Occidente no tiene ninguna credibilidad porque, como el mundo lo sabe, el Occidente está demasiado entontecido por un sentimiento de culpa, y tiene muy pocas luces para dejar fuera a los parásitos.
El premio al rastrero Occidental en Monterrey, sin embargo, va al Primer Ministro de Bélgica, Guy Verhofstadt, con esta pequeña muestra de autoflagelación: "El egoísmo colectivo del mundo rico" ha contribuido a "la desesperanza de cientos de millones de habitantes - solos, desposeídos, impotentes -." De acuerdo a Guy, aquellos árabes y africanos están todos sufriendo no debido a los regimenes que los han gobernado mal, sino debido a que los Estados Unidos y el Occidente han escatimado sus cuotas de ayuda externa.
¿No van a enfermarse nunca de esto los americanos? ¿No vamos nunca, nunca a pararnos, ignorar a esta gente y abandonar la sala?
¿Qué ha sucedido con el Partido de Reagan? Si los conservadores creen que el camino a la prosperidad para la gente yace a través de menos gobierno y bajos impuestos, ¿por qué piensan que el camino a un estándar de vida ascendente en el Tercer Mundo es a través del engrandecimiento de unos regimenes con billones de dólares frescos en ayuda externa americana?
Si el Partido Republicano puede terminar la “participación de ingresos” con los 50 estados por ser contraria a su filosofía, ¿por qué continua compartiendo los ingresos de impuestos con regimenes extranjeros que son infinitamente más corruptos?
No tiene ningún sentido, excepto desde el punto de vista de la incapacidad moral del Partido de plantarse por sus principios, de cara a la opinión mundial y al abuso de la prensa. El Partido Republicano abandonó una vez los principios al firmar su aprobación a la enorme expansión, por parte del presidente Bush, del Departamento de Educación. Si va con él en su incremento del 50 por ciento en la ayuda externa, confirmará una verdad: No hay ningún partido conservador en Washington. No hay un partido de los pagadores de impuestos, solamente hay dos alas del mismo Partido del Gobierno, el mismo pájaro de rapiña.
Traductor: John Leo Keenan.













0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Blog