El socialista Partido Popular
Según una noticia extraída de Libertad Digital: “El dirigente popular [Vicente Martínez Pujalte] ha manifestado su preocupación por el futuro de sectores estratégicos en España y ha pedido al Gobierno que defienda a la economía española y no anteponga los intereses de Francia a los de los españoles” Más>>
La economía española no necesita ser “protegida”, sino liberada. ¿Es que si alguna empresa francesa compra a una española significa esto la decadencia de España? Evidentemente que no. Si una empresa de fuera compra una empresa nacional su éxito o fracaso se regirá por el plebiscito que la gente dé a esa empresa. Lo que el Sr. Martínez Pujalte está haciendo es abogar por el intervencionismo y el socialismo.
El Sr. Martínez Pujalte enfoca las relaciones de mercado como si fueran una guerra: ¡Francia contra España! Francia no es nadie en si, y España tampoco. El Sr. Martínez Pujalte no tiene idea alguna de cuales son los intereses de España porque los intereses de España, de Francia, Europa o del mundo entero los forman personas individuales, no naciones ni dirigentes. Cualquier persona sabe mejor que cualquier nación y político socialista (Vicente Martínez Pujalte) qué es bueno para ella.
Si una empresa francesa entra en España (con capital privado o semi público), no será para matar a sus empleados, colocar cañones y una bandera francesa en lo alto de su sede, o tiranizar a los empleados y consumidores; sino para producir un bien que la comunidad necesita, y para eso procurará lugares de trabajo, contratará proveedores, pedirá préstamos… Y si sus esfuerzos no se ponen a la altura de lo que la gente pide, la empresa se volverá a su país otra vez.
Si las empresas francesas se mantienen con dinero del estado francés (si se quiere enfocar así), a quién perjudica directamente será al pagador de impuestos de Francia, no de España. Imponer leyes contra las empresas foráneas es la creación de monopolios por parte del estado. Y eso, es mucho peor que la compra de una empresa nacional por parte de una extranjera; porque la extranjera, sin leyes que la protejan, sólo estará a la merced del consumidor —o de la capacidad del pagador de impuestos francés; al menos hasta que se le acabe el dinero.
Sr. Martínez Pujalte, no se preocupe por las empresas españolas que ya saben defenderse solas. Si una empresa extranjera, bajo su riesgo, o con el dinero de otro estado desbanca a las empresas “nacionales”, no dude que “nuestras empresas” —que no son suyas, ni mías, ni de la nación— se dedicarán a competir o hacer cosas que la gente valora más.
Sr. Martínez Pujalte, el mercado crea. En el libre mercado siempre hay alternativas y nuevas necesidades que descubrir. Los únicos obstáculos para la economía y la prosperidad son la política y las leyes partidistas. Bajo el modelo socialista que usted defiende sólo hay inmovilidad, precariedad y dirigismo. Por eso, ustedes, los políticos, no sirven para nada. Y sus acciones no son para el bien común ni nacional, sino contra el individuo privado. Lo más paradójico de todo es que su partido afirme estar a favor del libre mercado; lo que deja claro que los medios políticos, de cualquier tinte, son el peor enemigo de los medios económicos y la libertad.



Según una noticia de
La semana pasada se publicó en 
A través de 
He encontrado en 
Vía
Via un
¿Por qué leer la Biblia? Ahí va un fragmento de “1 Samuel”. Los medios políticos, aunque con diferentes nombres, siempre han significado lo mismo, esclavitud:









