Jorge Valín
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Jorge 

Valín

martes, agosto 29, 2006

"Our Enemy, The State" en online

El Mises Institute ofrece gratuitamente el clásico libro de Albert Jay Nock, Our Enemy, The State [PDF de 936 KB]. Un gran libro que sigue con la tradición del sociólogo alemán Franz Oppenheimer.

ACTUALIZACIÓN.

El instituto también ha puesto a la venta una camiseta con la figura de Nock.

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lunes, agosto 28, 2006

Creando riqueza para todos

Esta semana pasada he escrito en Libertad Digital sobre la globalización y cómo las ayudas gubernamentales no son más que otra estafa del estado que no crean riqueza alguna, en contrapartida hay el libre comercio que sí crea riqueza.

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sábado, agosto 26, 2006

Atraco al Tío Sam

Genial chsite de Rebelion.org en su portada de hoy. No hay mejor forma de engordar al estado que usar el miedo y el fantasma de la "seguridad nacional".

Viñeta de Gervasio Umpiérrez

Viñeta de Gervasio Umpiérrez.



jueves, agosto 24, 2006

La insolvencia de Fórum. 400 millones de superávit

El culebrón de Fórum Filatélico sigue. La noticia que ha publicado hoy Expansión puede dejar a más de uno sin palabras: “Fórum tiene 400 millones de superávit si se le considera una entidad financiera”:

“La defensa del ex presidente de Fórum Filatélico Francisco Briones aseguró hoy a EFE que la sociedad tiene un superávit de más de 400 millones, si se le califica como entidad financiera, tal y como indica la Fiscalía Anticorrupción en su querella por estafa, insolvencia punible y administración desleal.”

“… Sólo la colección filatélica de Fórum Filatélico supondría un importe superior a los 950 millones de euros, en vez de los 410 millones cifrados por el administrador judicial nombrado por la Audiencia Nacional.”

“A los activos se sumarían, según la defensa, los 1.000 millones de euros que Hacienda debería devolver a Fórum por los impuestos que le ha cobrado entre 1993 y 2005, y que no debería haber percibido si hubiera considerado a la compañía como financiera.” Más>>

En una entrevista realizada a Francisco Briones, ex presidente de Fórum Filatélico, por Expansión, el periodista le preguntó:

“¿Fórum Filatélico empleaba una estructura piramidal? ¿Estaban sobrevalorados los sellos propiedad de los clientes?”

A lo que Briones respondió:

"Una empresa que utiliza una estructura piramidal no vive 30 años, ni paga sus impuestos puntualmente. Estamos hablando de una empresa con beneficios, que revertía más del 90% de éste en actividades de probada solvencia para asegurar el patrimonio de sus clientes. Una empresa que controla aún hoy el 70% de los sellos del Tema Europa, que son sellos limitados de lujo, muy valiosos, y con un potencial de mercado enorme por la demanda procedente de zonas emergentes como Asia". (Las negritas son mías).

De confirmarse la noticia, todo esto daría un vuelco importantísimo.



lunes, agosto 21, 2006

La misión de E.On

Esta semana en Libertad Digital he escrito sobre E.On y la OPA de Endesa. Una historia que dura desasido. La opción más acertada para la empresa y los accioncitas de Endesa es dejarse de politiqueos y empezar todo el proceso lo antes posible.

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jueves, agosto 17, 2006

Fusión BBVA. Se puede desatar una buena

BBVAEl BBVA, y su presidente Francisco González (FG), están en peligro potencial. Recordemos que una de las primeras actuaciones del Partido Socialista al tomar el poder fue intentar destituir a FG del Banco que preside con la campaña de Sacyr-Vallehermoso, amenazas de Solbes ("no sé como algunos presidentes pueden estar manteniedo sus cargos aún") y acoso de la SER y Grupo Prisa.

Desde hace un tiempo se hablaba que el Banco intentase fusionarse con algún otro, concretamente con el gran HSBC, grupo financiero inglés con mucha presencia en oriente (algo que le falta al BBVA). Ahora los rumores ya han salido en la prensa digital.

FG sabe que ahora que Jaime Caruana ha abandonado su cargo de gobernador del Banco de España, siendo sustituido por Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO), sus días en la presidencia del BBVA están contados. Se hablaba que la fusión con el HSBC dejaría a FG como presidente durante dos años, aunque todo es muy confuso ya que HSBC quería cerrar su sede de aquí. No dejan de ser suposiciones. La verdad es que FG es un gestor y baquero excepcional, al menos hasta el momento.

Si realmente se acaba fusionando con el HSBC (se le llamará OPA pero no dejará de ser una fusión) o Société Générale (que no parece muy probable por lógica) puede tener muchos efectos beneficiosos para el grupo como ya está avanzando su cotización.

Esperemos que la posible fusión, si se llega a producir, no sea otro Endesa–Gas Natural–E.On. El gobierno omnipotente de ZP va a estar en contra seguro. ¿A ver qué hace? ¿A ver qué se inventa esta vez? Puede ser muy interesante todo el proceso si se llega a consumar.



miércoles, agosto 16, 2006

Günter Grass y su Nobel

Günter GrassEl País publica que a Günter Grass se le conservará el Premio Nobel de literatura. Se ha exagerado mucho sobre el pasado del escritor. Que Grass fuese en su pasado Nazi, Comunista o de cualquier otra ideología proscrita no condiciona su capacidad intelectual ni su obra, nos guste o no.

Con el tiempo la gente cambia y no creo que se pueda tildar, a día de hoy, a Grass de Nazi aún. Lo mismo ocurrió con la adolescencia Nazi del Papa Benedicto XVI o cuando éste se puso un tricornio de la Guardia Civil. La izquierda aprovechó las dos situaciones para lanzar toda su ira haciendo extrapolaciones absurdas y ridículas.

El caso de Grass y del Papa se sacaron de quicio con el objetivo de atacar únicamente lo que cada uno representan en la actualidad y que no han sido más que un arma arrojadiza para atacar a la persona en lugar de las ideas. Algo bastante despreciable y carente de imaginación, la verdad. Las grandes ideas se desmontan analizándolas fría y objetivamente, no desprestigiando a sus representantes. Algo que en nuestros tiempos no está muy de moda.

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martes, agosto 15, 2006

Sexo en la familia, todo (NO) queda en casa

¿Cree que el estado tiene derecho a meterse en los asuntos familiares que no implican crimen por más raritos que parezcan? Para las “autoridades” de Estados Unidos sí, y seguramente para muchos colectivistas de derechas e izquierdas también. Les pondré tres ejemplos.

Caso 1. Tenemos una mujer, el novio de esta mujer, y la hermana de la primera mujer. Todos ellos rondan la cuarentena. A la primera mujer la hospitalizan. Ella tiene una personalidad un tanto peculiar y cree que la hospitalización le alejará de su novio porque no puede mantener relaciones sexuales con él. Cuenta sus temores a su hermana y junto al novio establecen los tres un contrato por cual el novio durante un periodo de dos meses podrá mantener relaciones sexuales con la hermana. Tal vez su planteamiento sea que más vale que mantenga relaciones con alguien a quien ella conoce. Sigue siendo raro, pero la verdad es que esto no nos interesa.

Los tres firman el contrato mutuo, los tres están de acuerdo, los tres aceptan. Los tres quieren firmar ese contrato, de lo contrario no lo harían y recurrirían a otras opciones menos drásticas. ¿Qué opina usted? ¿Asqueroso…? ¿Dantesco…? ¿Pervertidos…? No, no le estoy preguntando esto. No estamos hablando de moral, sino de ética. Le estoy preguntando si cree que el estado, la justicia o cualquiera ajeno a la familia tiene potestad para aplicar la fuerza contra cualquiera de los tres aunque estos hayan firmado un contrato voluntariamente. Pocos, incluso el más intransigente de los conservadores, le dirá que estas personas han de ser encarcelados por inmorales.

Caso 2. Vayamos más allá. Tenemos una mujer adulta, el novio de mediana edad de esta mujer, y la hija de la mujer en cuestión que tiene 18 años. A la primera mujer (la madre) la hospitalizan. A igual que en el primer caso teme que su novio la deje, así que se lo comunica a su hija. Los tres (madre, hija y novio) firman un contrato por el cual, el novio podrá, durante dos meses, mantener relaciones sexuales con la hija de su novia.

Los tres lo firman, los tres están de acuerdo. Los tres quieren firmar ese contrato, de lo contrario no lo harían y recurrirían a otras opciones menos drásticas. ¿Qué opina usted? ¿Asqueroso…? ¿Dantesco…? ¿Pervertidos…? No, no le estoy preguntando esto. No estamos hablando de moral, sino de ética. Le estoy preguntando si cree que el estado, la justicia o cualquiera ajeno a la familia tiene potestad para aplicar la fuerza contra cualquiera de los tres aunque estos hayan firmado un contrato voluntariamente que no implica crimen ni daños a la libertad, propiedad ni vida de terceros. Ni siquiera implica daños a ellos mismos, y si el contrato está bien especificado cualquiera de los tres puede revocarlo cuando quiera en caso de incumplimiento y pedir algún tipo de indemnización. Muy probablemente no esté a favor de una intervención de la ley. No tiene sentido alguno aplicar la represión estatal en contratos privados y voluntarios.

Caso 3 y último. Seguimos con la madre adulta, el novio adulto y nuestra variable ahora es la hija, que en lugar de 18 años como el caso anterior tiene 15. La historia es la misma. La mujer adulta teme perder a su novio, por lo que se lo dice a su hija y con el consentimiento de ésta, ella, la madre y el novio firman un contrato por el cual hija y novio podrán mantener relaciones sexuales durante dos meses.

Los tres lo firman, los tres están de acuerdo. ¿Qué opina usted? ¿Asqueroso…? ¿Dantesco…? ¿Pervertidos…? No, no le estoy preguntando esto. No estamos hablando de moral, sino de ética. Los tres quieren firmar ese contrato, de lo contrario no lo harían y recurrirían a otras opciones menos drásticas. Le estoy preguntando si cree que el estado, la justicia o cualquiera ajeno a la familia tiene potestad para aplicar la fuerza contra cualquiera de los tres aunque estos hayan firmado un contrato voluntariamente que no implica crimen ni daños a la libertad, propiedad ni vida de terceros.

El caso tres es el que se ha dado en Estados Unidos. Para los legisladores y burócratas los contratos particulares son susceptibles de ser decretados ilegales por ellos mismos —como todo gobierno hacen las leyes de forma partidista, siempre defendiendo por medio de la fuerza sus intereses económicos, sociales y morales. La defensa de la libertad individual en América es un mito. En Europa hace más de un siglo que no existe. Casos como este ya se han dado en Estados Unidos y Europa, recientemente con unas profesoras que mantenían relaciones con sus alumnos, esto desató todo tipo de opiniones sobre las relaciones con menores, incluso se pueden usar similares estrategias para despedir a una empleada (la moralidad parece estar reñida con la belleza).

Si usted está en contra de la agresión, de la tiranía y a favor de la libertad individual habrá contestado en el caso uno y dos que nadie ha de inmiscuirse en asuntos de otras personas, y muchos menos negar la libertad a cualquiera de ellos por un problema moral que no le afecta a usted, en realidad tal problema sólo está en la mente de los neo–puritanos de derechas e izquierdas, no necesariamente en la de otras personas. No hay diferencia entre los dos primeros casos y el último. Ups, perdón, sí que la hay, en el caso 2 y 3 hay una diferencia de tres años, y por la diferencia de esos tres años dos personas, una al menos seguro, se pasará gran parte de su vida en la prisión. No será encarcelado por un acto criminal como robar, extorsionar, maltratar, violar, o matar a alguien, sino por haber firmado un contrato privado donde todas las partes estaban de acuerdo en llevarlo a cabo. Algunas mentes confunden directamente relaciones sexuales con menores con violencia siempre. Su fanatismo no les deja ver la realidad. Las relaciones consentidas jamás son ilegítimas.

Al tirano siempre le sorprende que alguien piense de forma diferente a él. España no es una excepción. Porque si tan defensor es de su moral judeo-cristina, aun a costa de la libertad de los demás, privemos de libertad a las personas de mismo sexo que quieren juntarse, casarse o simplemente mantener relaciones sexuales, las uniones entre diferentes razas… Los colectivistas acuden a razones sicológicas que en muchos casos desconocen, las presentan como agregados sin conocer siquiera a los implicados. ¿Tal brecha hay entre una persona de 15 años y otra de 18? Según un estudio del Psychological Bulletin de 1998 no, aunque estoy seguro que los detractores encontrarán otros sicólogos que dirán lo contrario: para los colectivistas, amantes de la agregación y tiranos, como siempre, la libertad ha de estar sometida a técnicos, diseñadores sociales y políticos. Curioso concepto de la libertad, que precisamente, implica su negación.

Se ha confundido ser mayor de edad —imposición arbitraria decretada por la oligarquía política— con ser “maduro” y responsable de los actos propios. Recientemente un abogado defendía que los crímenes violentos perpetrados por menores (hablaba de personas de 14 años) han de ser juzgados como si fueran adultos. Si una persona de 15 años puede ser responsable de sus actos criminales, puede trabajar (la frontera legal está en 16) aunque sea en verano, conducir determinados vehículos, votar como propone el grupo político IU (quiere rebajar la edad para votar a los 16, otra edad arbitraria), pagar impuestos, ir solo al cine, llevar dinero y comprar lo que quiera sin un vigilante ¿por qué no puede mantener relaciones con gente mayor de edad, o menor, o con quien sea?

Prohibirle este derecho no sólo es un ataque a su libertad y sentimientos, sino también, como en el caso de Estados Unidos, una gran injusticia que puede dejar a una chica sin madre y donde un hombre perderá su libertad en la cárcel.

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lunes, agosto 14, 2006

Servidumbre europea

Esta semana pasada en Libertad Digital he escrito sobre una de las consecuencias del pensamiento único de la izquierda, el de abandonar el individualismo y libertad del hombre para llegar a falsos niveles de satisfacción agregados. En este sentido, Europa es la principal referencia de los sindicatos y gobierno.

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miércoles, agosto 09, 2006

Gene Callahan. El problema del minarquismo. Es asesinato, robo…

Tomo de The Swamp Land Exile el artículo escrito por Gene Callahan, “La Más Crucial De Las Brechas Políticas”. Traducido al castellano por Manuel Lora y Fernando Barrera. Callahan es investigador adjunto del Ludwig von Mises Institute, miembro del Society for the Development of Austrian Economics y colaborador de LewRockwell.com. También autor de Economics for Real People, y de la novela PUNK.

La más crucial de las brechas políticas
Gene Callahan

Libertatis_AequilibritasImagínese dentro de una sala atestada de hombres, cada uno de ellos ansioso por argüir su posición en lo concerniente al tema del maltrato a las esposas. Algunos de los asistentes defienden el derecho a maltratar a sus mujeres siempre que les hayan molestado. Otros consideran que esa postura es demasiado severa y afirman que sus esposas sólo deben ser maltratadas en ocasiones más importantes, tales como, por ejemplo, las relacionadas con la economía doméstica. Por último una tercera facción sostiene que el abuso conyugal sólo esta justificado en los casos más cruciales y solamente de no encontrarse medios menos drásticos para garantizar el resultado deseado: por ejemplo, cuando su esposa no contribuye tanto como uno cree que debería a la seguridad familiar.

Sin embargo, usted encuentra tales acontecimientos totalmente aberrantes, ya que considera que el maltrato a cualquier persona es inmoral, aun si fuera la única manera de alcanzar un fin deseable e importante. Usted cree que la violencia contra el prójimo sólo está justificada como autodefensa y solamente en la intensidad necesaria para detener al agresor.

Imagine su asombro si los miembros del grupo que aboga por el abuso contra las mujeres solamente en circunstancias extremas le declaran que son sus aliados naturales, proclamando que la diferencia entre su posición y la de ellos no tiene mucha importancia comparada con la gran brecha que separa a los abusadores mínimos de los que están más entusiasmados con la práctica.

Usted, discrepando, diría que lo que tienen en común los "pequeños" agresores con el resto de la asamblea es la voluntad de maltratar a su esposa si es que con ello obtienen el fin que han determinado como valioso, y que esto tiene mayor trascendencia que el hecho de que la cantidad de palizas descargadas sobre sus mujeres por estos "pequeños" agresores (digamos, unas cinco al año) esté más cerca a su total ideal (cero) comparado con el resto de los agresores (que le darían una paliza diaria).

La situación descrita anteriormente es análoga a la que me encuentro cuando, por ejemplo, estoy en una conferencia y oigo a un liberal minarquista afirmando que la diferencia entre el minarquismo y la anarquía está separada por una estrecha barrera que es casi indetectable si es que se mira desde una perspectiva global que tenga en cuenta el amplio abanico de las actuales posiciones políticas. Dice, por ejemplo: "Cuando reduzcamos las responsabilidades del estado a tan solo proveer defensa y protección de la vida y la propiedad, nosotros los minarquistas y Ustedes los anarquistas tendremos bastante tiempo para poder discutir la posibilidad de deshacer el estado completamente."

Aunque estoy perfectamente dispuesto a cooperar con cualquier persona que comparta un objetivo político conmigo, creo que el concepto señalado, que los minarquistas y los anarquistas son prácticamente indistinguibles fuera de un pequeño e irrelevante desacuerdo, es profundamente erróneo. De hecho, en cuanto traigo a colación la cuestión política más importante, la brecha entre los minarquistas y los anarquistas es gigantesca, mientras que la separación entre los minarquistas y, por ejemplo, los estalinistas, es relativamente pequeña: Los anarquistas rechazan la noción de que está permitido emplear la violencia contra alguien que no ha cometido un acto de agresión, independientemente de cuánto se desee que esa persona inocente coopere con sus fines o cuán importantes sean. Los minarquistas, empero, defienden el derecho a iniciar la agresión bajo cualquier circunstancia donde ellos decidan que el uso de la coacción es realmente útil. La diferencia entre minarquistas y totalitarios es sólo de grado: el totalitario considera bastantes más fines políticos de tal importancia como para ser obtenidos mediante la violencia contra individuos pacíficos que los que reconocerían los liberales partidarios del estado mínimo. El socialista argumentaría que proveer a cada ciudadano con cuidado médico gratis es tan valioso que requiere que se use el omnímodo poder del estado para forzar la cooperación hacia ese fin, mientras que el minarquista no reconoce ningún fin fuera de la provisión de defensa contra agresores no-estatales o de un estado extranjero, y estará dispuesto a usar la violencia para que apoyen ese fin.

Sin embargo, los dos están de acuerdo en que, si uno de los fines se considera suficientemente útil y valorado, entonces es aceptable la iniciación de la violencia contra aquellos ciudadanos que no compartan voluntariamente esa idea, y también contra los que la valoren simplemente menos que uno mismo. (Que esto último es verdad puede vislumbrarse considerando que aunque dos personas estén de acuerdo en que el estado deba mantener un ejército para la defensa de una posible invasión, pueden diferir sobre cuánta riqueza dedicar a tal empresa. El que apoya mayores gastos militares debe estar dispuesto a emplear la fuerza contra el otro simplemente para convencerle de que aumente su contribución más allá del nivel que elegiría libremente, libre de cualquier amenaza.)

Nada de lo que he dicho previamente implica que un minarquista, o cualquier persona que apoye la existencia del Estado sea necesariamente una mala persona. Es más, creo que la gran mayoría son probablemente personas decentes con ideas erróneas. De hecho, un anarquista puede ser en otro aspecto de su vida más miserable que un estatista, a pesar del hecho de que esté en lo correcto en el asunto atinente a la existencia del Estado.

Así pues, yo veo que la distinción entre anarquista y estatista es la más fundamental brecha política. Una vez que uno acepta la noción de que iniciar la agresión es aceptable bajo algunas circunstancias, queda abandonado el fundamento de la libertad humana y todo lo que nos queda es discutir qué grado de esclavitud es aceptable. Habiéndose aventurado en tal camino, los liberales minarquistas no deberían sorprenderse ante las dificultades que afrontan al intentar contener el constante crecimiento de su Estado Gendarme.

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lunes, agosto 07, 2006

Huelga e irresponsabilidad

Esta semana pasada en Libertad Digital he escrito sobre las huelgas, más concretamente sobre la polvareda que levantó la del Prat y las posteriores opiniones: regulación de éstas, ley de huelgas… La mejor solución no va en este camino.

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sábado, agosto 05, 2006

Bush. De la Democracia al Reich

Ha salido una noticia en The Onion, Bush Grants Self Permission To Grant More Power To Self (Bush se concede más poder a si mismo) que es preocupante para los americanos y resto del mundo:

“'Como presidente, creo firmemente que mi primer deber como presidente es apoyar y servir al presidente’ dijo Bush durante un discurso televisado...”.

“’En tiempos de guerra, el presidente debe tener el poder que necesite para llevar a cabo decisiones fuertes, incluido, si fuera necesario, garantizarse a él mismo más poder’ dijo Bush. ‘De lo contrario, [continuó Bush] nos estaríamos entregando al enemigo’”.

“el [nuevo] Fiscal General del Estado, Alberto González… dijo ‘ahora el presidente se puede garantizar la capacidad de interpretar las nuevas leyes como el vea, y usar este poder para aumentar su poder’”. Más>>

La ley otorga plena capacidad al propio Bush para aumentar sus poderes presidenciales a todas las ramas del gobierno federal, esto es, poder ejecutivo (que es el propio del presidente), legislativo, y judicial.

ZP no es el único que quiere formar un Reich (¿inspirado en la Segunda República Española?), ni un mundo “más seguro”. ¿Más seguro para quién? Para nosotros seguro que no.

Actualización.

The Onion, es una Web de Coña... :P

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viernes, agosto 04, 2006

Alonso, belicista!! neocon!!

No me refiero al corredor de Fórmula 1, sino al ministro de defensa. El personaje ha afirmado que la intervención militar en el exterior es necesaria por dos motivos según Libertad Digital: 1) solidaridad con quienes la necesitan y 2) en salvaguardia de la seguridad de los españoles. Y además, a igual que la visión mesiánica de Bush, Alonso afirma que está contribuyendo a la “construcción de una democracia” en Afganistán. Los mismos argumentos exponen los neocon, se les tendría que caer la cara de vergüenza a todos los votantes y arribistas de ZP.

ZP defiende la intervención de España en Afganistán “porque es una guerra legal”, esto es, respaldada por una de las mayores organizaciones criminales a nivel mundial, la ONU (I, II, III, IV, V, VI...).

Los cometarios de Alonso no pueden ser más demagógicos. Hacemos la guerra, o estamos ocupando un país, por solidaridad. No, la solidaridad es un acto humanitario y voluntario. La solidaridad impuesta a punta de bayoneta es una agresión. Un afganés puede agradecer la ayuda de Cruz Roja, de organizaciones religiosas con misión caritativa, ONGs que les ayuden… pero no la “ayuda” de soldados armados que velen por la democracia: ¡la democracia de Alonso ni más ni menos! La solidaridad pagada con dinero de los demás no es solidaridad, sino robar a unos para entregar a otros, y con la excusa, quedarse una gran parte de costes de transacción. Esta forma de actuar en nuestra vida cotidiana sería un acto criminal, ¿por qué no cuando lo practica el estado? ZP está poniendo en peligro vidas españolas y afganas. ZP está contribuyendo al odio musulmán contra los españoles. No hay diferencia con Aznar. Quien votó a ZP votó a un impostor, y quien le apoya no es más que un partidario del (social)imperialismo occidental.

Y la segunda excusa del ministro de defensa no se diferencia en nada a la que podría dar Aznar o Bush. Por esta misma razón, qué acabe con Medio Oriente, por la paz mundial.

Hipócrita, tirano.

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Robert Higgs sobre la guerra y la doble posición liberal

He encontrado en el The Independent Institute un artículo de Robert Higgs traducido al castellano por Gabriel Gasave llamado ¿Las cuestiones atinentes a la guerra y la paz son un tema menor entre muchos libertarios? (también está su original en inglés). Lo reproduzco entero por su interés ya que es un tema que también se ha dado en España, y que Higgs enfoca de forma muy acertada.

¿Las cuestiones atinentes a la guerra y la paz son un tema menor entre muchos libertarios?

La mayor parte de los estadounidense expresan apoyo por la empresa privada. En este país, los socialistas absolutos son relativamente raros, excepto en los predios universitarios, e incluso los progresistas, que favorecen la reglamentación generalizada y la tributación gravosa, a menudo declaran que apoyan una economía de libre empresa—simplemente se oponen al “capitalismo desenfrenado”. Para muchos amigos sinceros del mercado libre, sin embargo, el mismo brilla tan solo como una estrella entre un montón de otras en su firmamento ideológico, y con respecto a un servicio críticamente importante, la protección de las amenazas externas, son partidarios de un proveedor gubernamental monopólico con una reputación establecida por su ferocidad temeraria e innecesaria. Así, entre los notables defensores de la empresa privada se incluyen tanto los halcones (Ej., Thomas Sowell, George Shultz, Walter Williams) como las palomas (Ej., Thomas Gale Moore, David Henderson, Donald Boudreaux) en sus opiniones acerca de la política exterior y militar de los Estados Unidos.

Entre los libertarios en particular, la invasión estadounidense de Irak ha resaltado esta diferencia de modo más visible que cualquier acontecimiento previo. Algunos libertarios profesos han apoyado al ataque de los EE.UU. y la ocupación resultante, otros se han opuesto a esas acciones, e incluso otros se han guarecido en algún lugar intermedio. El 22 de octubre de 2004, por ejemplo, una bien publicitada y bien concurrida conferencia libertaria en el Cato Institute, “Lessons from the Iraq War: Reconciling Liberty and Security” (“Lecciones de la Guerra de Irak: Reconciliando a la libertad y la seguridad”) le brindó el podio a defensores de cada una de estas posiciones. (Fui uno de los disertantes invitados). Los partidarios de un libertarianismo “amplio” han aconsejado que los libertarios deberían mantenerse al margen de un conflicto fraticida sobre este tema. Después de todo, afirman, todavía estamos de acuerdo en muchas otras cuestiones. Pese a que por lo general evito las reyertas con los colegas libertarios sobre cuestiones doctrinales—mi disputa crucial es con el gobierno, no con otros libertarios—trazo la línea en la cuestión de la guerra y la paz. A mi juicio este tema resulta fundamental; el mismo define casi a una genuina ideología libertaria. Los libertarios profesos que apoyan a un agresivo estado belicoso están, en efecto, abandonando el barco. Están cometiendo la misma equivocación que por mucho tiempo condenó a los conservadores a servir como los contrafuertes de facto del Leviatán, sin importar cuánto puedan quejarse de los altos impuestos o de la excesiva reglamentación.

Mi argumento es que aquellos que le brindan una carta blanca al gobierno en su toma de decisiones en materia exterior y de defensa finalmente descubrirán que les han dado a sus gobernantes la llave que abre todas las puertas, incluidas las puertas que obstruyen la invasión por parte del gobierno de nuestros derechos más apreciados a la vida, la libertad, y la propiedad. La llave para hacer la guerra es, por así decirlo, la llave maestra para cualquier gobierno, en virtud de que cuando deban efectuarse concesiones críticas, la guerra estará por encima de todas las otras preocupaciones y, como acertadamente nos ilustra una antigua máxima, inter armas silent leges (entre las armas enmudecen las leyes). Por ejemplo, cualquiera que le haya prestado atención a las acciones dela Corte Suprema de los Estados Unidos, sabe que durante las épocas de guerra los miembros del Alto Tribunal se han colocado en el listado de victimas al dar tumbos y hacerse los distrídos de manera impresionante. Sin al menos una semblanza de un Estado de Derecho y de un poder judicial independiente, todas las esperanza para el mantenimiento de una sociedad libre son en vano.

He venido investigando y documentando las argumentaciones precedentes durante más de veinticinco años, y mis libros Crisis and Leviathan (1987), Against Leviathan (2004), y Depression, War, and Cold War (2006), entre otros publicados, presentan mucha evidencia y análisis que apoya la tesis de la “llave maestra”. Mi reciente libro Resurgence of the Warfare State (2005) demuestra que las relaciones operativas características durante las guerras mundiales y la Guerra Fría están actualmente operando en la denominada guerra contra el terrorismo. La principal conclusión de toda esta investigación es la de que cuando una nación-estado va a la guerra o realiza grandes esfuerzos para prepararse para la guerra, se pierden todas las apuestas a favor de la preservación de las libertades del pueblo. Tal como lo concluyó el politólogo Bruce Porter en War and the Rise of the State (1994), un estudio de los cinco siglos pasados en Occidente, “Un gobierno en guerra es una fuerza implacable de la centralización determinada a aplastar a cualquier oposición interna que impida la movilización de los recursos militarmente vitales. Esta tendencia centralizadora de la guerra ha hecho que el auge del estado a través de gran parte de la historia fuese un desastre para la libertad y los derechos humanos”. Los libertarios militaristas harían bien en ponderar estas conclusiones. No por nada los libertarios mansurrones han hecho un auténtico mantra de la declaración de Randolph Bourne de que “la guerra es la salud del estado”.

Una respuesta obvia de parte de los libertarios militaristas apela a un axioma del liberalismo clásico: necesitamos que el estado nos proteja de las genuinas amenazas externas; además, la provisión de dicha protección es la responsabilidad más básica del estado. Lamentablemente, esta réplica, la cual descansa más en el pensamiento ilusorio que en una comprensión realista del estado, plantea más interrogantes que respuestas (y, de modo incidental, revela un defecto fatal en la doctrina del liberalismo clásico).

Primero, ¿qué le hace pensar a alguien que el estado nos protegerá, como algo opuesto a los líderes del estado y su aparato de dominación? Durante más de un siglo, prácticamente todas las actividades militares del gobierno de los Estados Unidos han estado dedicadas a la protección de alguien o algo distinto de usted y de mi (o, anteriormente, de nuestros antepasados). España no amenazaba a los estadounidenses en 1898, y los filipinos no los amenazaron entre 1899 y 1902. Alemania no amenazaba seriamente derecho estadounidense alguno en 1917—el derecho a viajar sin interferencias en una zona de guerra de los navíos británicos o franceses cargados con municiones no califica, a pesar de la lógica tortuosa de Woodrow Wilson—y el gobierno del Kaiser realizó esfuerzos conciliatorios en reiteradas ocasiones para mantener relaciones pacíficas con los Estados Unidos desde 1914 hasta 1917. Alemania no buscaba la guerra con los Estados Unidos en 1940 y 1941 (hasta que su alianza con Japón la llevó a una declaración de guerra el 11 de diciembre de 1941); en verdad, el régimen de Hitler, esperando mantener a los Estados Unidos a raya, hizo gala de una templanza destacable frente a los intentos de Franklin D. Roosevelt por provocar un incidente naval en el Atlántico Norte que justificase la guerra. En décadas más recientes, Corea del Norte, Vietnam del Norte, Panamá, Serbia, e Irak, entre otros, no amenazaron a los derechos estadounidenses antes de que los Estados Unidos lanzaran guerras contra ellos. Si, al hacer la guerra, el gobierno solamente procura proteger a los estadounidenses de los extranjeros que amenazan sus vidas, libertades, y propiedad aquí en nuestro propio territorio, entonces debemos concluir que el gobierno ha evidenciado asombrosamente un mal criterio al escoger sus blancos. ¿Por qué desearía alguien confiar en un protector que de manera manifiesta no se comporta con honestidad?

Segundo, incluso si necesitásemos la protección del gobierno de un ataque extranjero, ¿puede el gobierno proveer los bienes? ¿Evitó el ataque japonés contra Pearl Harbor? ¿Evitó los ataques terroristas del 11 de septiembre? Por supuesto, los funcionarios estatales constantemente nos dicen que nos están protegiendo, pero hablar es sencillo, y en su caso, a menudo falso, especialmente cuando se trata de cuestiones ajenas a nuestra experiencia cotidiana y por ende más allá de nuestra facultad de verificarlas con facilidad.1

Para plantear un interrogante incluso más fundamental, podríamos preguntar: ¿por que los japoneses atacaron Pearl Harbor en primer lugar? ¿Había el gobierno de los Estados Unidos, tal vez, iniciado una guerra económica para ponerle a la economía japonesa un collar de fuerza del cual el gobierno japonés pudiese solamente librarla, dado el ultimátum estadounidense con relación a la guerra chino-japonesa, mediante una humillante retirada de los negocios de Japón del continente asiático o mediante la liberación del embargo económico estadounidense-británico-holandés al tomar riesgosas contramedidas militares? Más recientemente, ¿qué ha hecho el gobierno de los Estados Unidos en el Medio Oriente para hacer que tantos musulmanes estén deseosos de morir en aras de tomar revancha contra los Estados Unidos? Cualquiera que haya seguido las noticias o se haya sumergido en la literatura histórica comprende que el gobierno estadounidense ha venido vigorosamente entrometiéndose en los asuntos del Medio Oriente, haciendo enemigos a la derecha y a la izquierda en el proceso, durante más de medio siglo.

Los funcionarios del gobierno estadounidense siempre nos dicen, por supuesto, que el mismo es tan puro como la blanca nieve en sus tratos con individuos en el exterior, que los estadounidenses estamos invariablemente ocupándonos de nuestros propios asuntos y dispensando nada más que dulzura y luminosidad a todos sobre la tierra sin consideración de raza, color, o credo, cuando enajenados extranjeros nos atacan sin razón alguna, excepto porque abrigan un insano odio por nuestra forma de vida. Incluso una superficial exposición a los hechos pertinentes deja al descubierto a la línea oficial del gobierno como si se tratase del más simple de los cuentos de hadas. Lejos de protegernos, el gobierno se ha pasado más de un siglo ocupado haciendo enemigos para los estadounidenses alrededor del globo. Vaya protección. Si el gobierno fuese un guardia de seguridad privado, lo habríamos despedido en 1898 y jamás requerido sus servicios de gatillo fácil nuevamente. Los estadounidenses necesitan de manera desesperada clarificar una distinción básica: proteger los justos derechos de los estadounidenses aquí en los Estados Unidos y ejercitar una hegemonía que abarque a todo el globo sobre otros pueblos son dos cosas distintas.

Estas observaciones conducen a un planteo aún más fundamental: ¿qué es lo que hace que alguien pueda pensar que los funcionarios del gobierno están siquiera intentando protegernos? Un gobierno no es algo análogo a un guardia de seguridad contratado. Los gobiernos no surgen como organizaciones de servicio social o como empresas privadas que procuran complacer a los consumidores en un mercado competitivo. En cambio, nacen de la conquista y se nutren a través del saqueo. Son, en síntesis, pandillas bien armadas determinadas al crimen organizado. Sí, los gobernantes en ocasiones han reconocido la prudencia de proteger al rebaño al que están ordeñando e incluso de mejorar su “infraestructura” hasta el día en que deciden sacrificar a los novillos, pero la idea de que los funcionarios gubernamentales buscan promover mis intereses o los suyos es poco más que propaganda—a menos que usted pertenezca a la clase de los privilegiados devoradores de impuestos que le brinda un apoyo significativo al gobierno y consecuentemente recibe a cambio un parte del botín. Que los libertarios hayan perdido de vista la naturaleza fundamental del estado y que por lo tanto hayan esperado que sus cabecillas desinteresadamente los protejan de las genuinas amenazas externas, al igual que una gallina protege a sus pollitos, desafía la comprensión. Imagínese: individuos que reconocen plenamente que no pueden confiar en el gobierno para que haga algo tan sencillo como reparar los baches, así y todo consideran que pueden confiar en ese mismo gobierno para que proteja sus vidas, libertades, y propiedad. Uno está tentado de concluir que al cometer esta colosal equivocación los mismos han demostrado que no eran libertarios en primer lugar.

En definitiva, el tema de la guerra y la paz sirve como una prueba de tornasol para los libertarios. Los libertarios belicistas ipso facto no son libertarios. Los verdaderos libertarios no esperan que los cerdos vuelen: no se creen las mentiras del gobierno respecto de la multitud de demonios extranjeros prestos para atacarnos; no le dan crédito a la promesa gubernamental de protegernos de cualquier monstruo real que pueda existir más allá de nuestras fronteras; ni siquiera toman seriamente la declaración del gobierno de que su objetivo primario es el de afianzar nuestros derechos contra una invasión extranjera u otro perjuicio originado en el exterior.

Durante las épocas de guerra, los gobiernos invariablemente pisotean los justos derechos del pueblo, procurando mediante la propaganda hacer que los abusados ciudadanos crean que están negociando libertad por seguridad. Sin embargo, una y otra vez, después de que las aguas vuelven a su cauce, las guerras del gobierno de los Estados Unidos han arrojado el resultado neto de que los estadounidenses gozaban de menos libertades en la era posterior al conflicto que las que disfrutaban en la era previa al mismo. Debe esperarse que este efecto trinquete acompañe a todo gran emprendimiento militar que el gobierno de los EE.UU. conduzca. En toda guerra con un resultado decisivo, los pueblos de ambos bandos pierden, el gobierno del bando perdedor pierde, y el gobierno del bando que resulta ganador triunfa. ¿Qué clase de libertario desea tomar ese tipo de bebida envenenada?

Nota

1. Considérese el reciente y altamente publicitado anuncio del gobierno de que había arrestado a los miembros de una “célula terrorista interna” en Miami, impidiéndoles en consecuencia volar la torre Sears en Chicago. Incluso antes de que el gobierno hubiese finalizado su conferencia de prensa de alto perfil, estruendos de risas estaban sonando por todo el país: los siete “terroristas” carecían de explosivos, entrenamiento, contactos con algún verdadero grupo terrorista y, fundamentalmente, del ingenio para volar un rascacielos. El Subdirector del FBI John Pistole, describiendo al supuesto complot como “esperanzado antes que operacional”, tuvo que ahogar sus risitas nerviosas. Estos hombres merecen, quizás, una semana de cárcel por el delito de ser unos bichos raros, en tanto que los agentes del gobierno, incluido los agentes encubiertos que plantaron las semillas en las receptivas pero patéticamente pueriles mentes de estos hombres, podrían con justicia ser sentenciados a diez años tras las rejas por abusar de su autoridad. Uno debe preguntarse: si verdaderos terroristas amenazaban al pueblo estadounidense, ¿por qué están los agentes del gobierno desperdiciando de este modo a su tiempo tan bien remunerado y otros recursos ? Volver ^

Traducido por Gabriel Gasave.

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martes, agosto 01, 2006

La sociedad de diseño no funciona

Esta semana pasada he escrito en Libertad Digital sobre la planificación social del estado en el tema de la educación que condiciona la vida laboral de los jóvenes. Mi recomendación, aplicar la Odd Lot Theory.

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