¿Y si el dueño de la furgoneta secuestrada por ETA hubiese estado armado?
Según el diario El Mundo, el dueño de la furgoneta fue secuestrado en Francia el día 27 y liberado tres días después, por lo visto, era el hombre perfecto: “había preparado [la furgoneta] para acampar, ya que pensaba pasar unos días esquiando”, “no le echaron en falta en su casa porque acostumbra a pasar varios días solo en el monte” y “la matrícula era original porque el robo del vehículo no podía ser denunciado”. Así:
“El dueño de la furgoneta Renault Traffic que explotó en el aeropuerto de Barajas fue secuestrado […] el pasado día 27 por tres encapuchados que se identificaron como miembros de ETA y liberado el 30 entre una y dos horas después del atentado”.
Y según Antena3:“El joven [español] pasó esa noche en la furgoneta junto a sus secuestradores, que ya por la mañana del día 28 hicieron varias llamadas desde sus teléfonos móviles”. Más>>
Por alguna extraña razón los terroristas no deben saber de la existencia del Reglamento de Armas que establece que no se puede ir armado sin la correspondiente licencia que otorga la Guardia Civil (y dependiendo de la licencia no se puede llevar ni cargada). Los terroristas tampoco se habrán leído ni se habrán asesorado sobre el resto de leyes que prohíben el robo, el secuestro, la tenencia de explosivos a niveles industriales sin la licencia correspondiente, ni la prohibición del asesinato.“En cuanto al vehículo se sabe que fue robado a punta de pistola el pasado día 27 en Luz Ardiden, Francia”.
Los delincuentes siempre van armados, no les importan las leyes. Los histéricos del control de armas y demás poco informados quieren creer que la libertad de armas genera crimen, mito que ya ha sido más que desmontado por un gran número de pensadores actuales (John Lott, Robert VerBruggen, John Moorhouse, Bruce Benson, Brent Wanner, Gary Kleck, Richard Poe, Abigail A. Kohn, Gary A. Mauser…).
Si el propietario de la furgoneta hubiese podido portar un arma de fuego para su autodefensa —sin que los jueces lo lincharan después— tal vez la desgracia del secuestro, posibles muertos por la detonación de la bomba, destrozo del parking y caos del aeropuerto no se habrían producido. Se habrían salvado vidas, recursos y resto de desgracias quedando el gobierno, además, alertado de la nueva situación de la tregua sin que hubiese muerto ningún inocente. Es más que evidente que el estado es incapaz de protegernos, no sólo del crimen convencional, sino también de aquellos que usan la ideología para matar.
El estado usa el control de armas para monopolizar nuestra seguridad y ceder nuestra libertad a cualquier desalmado sin responsabilidad alguna. Los prohibicionistas, los fanáticos del control de armas, no tienen más excusa que el miedo a lo desconocido para hacernos lo más inseguros posibles ante creencias infundadas contándonos anécdotas que han salido en cualquier medio sensacionalista como si fuesen una verdad aceptada por todos los estudiosos de la seguridad y control de armas. Curiosamente creen que esa noticia catastrofista donde el arma de fuego ha causado una muerte es una muestra estadística representativa de sus inherentes maldades. Ya saben, “las armas las carga el diablo”, aunque a éste no le haga falta arma alguna, sino más partidarios del control de armas para conseguir su propósito.
Así como no son los coches los que matan, sino las personas; a las armas, como cualquier otra herramienta, también les ocurre lo mismo: no son las armas las que matan, sino las personas. De quien nos tendría que proteger la justicia es de esas personas con la fijación de dañar a los demás iniciando la fuerza, no del utensilio con el que podemos defendernos de ellos. Qué contradicción de sociedad y justicia donde los criminales siempre van armados y las personas honestas están totalmente desarmadas por ley.
Etiquetas: libertad de armas, seguridad



El BCE no para de crear inflación (crediticia) a pesar de las subidas de tipos, así 

Diga “Somalia” y la gran mayoría de los estadounidenses probablemente tendrán visiones de guerra civil y caos. Si bien eran exactas a comienzos de los años 90, estas visiones no han sido la real situación en Somalia durante gran parte de la última década. Desafortunadamente, en virtud sin embargo de otro intento internacional para instalar un gobierno somalí, estas visiones nuevamente se están volviendo crecientemente veraces.
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La represión no es la solución a la economía sumergida, sino el incentivo, algo que no importa en absoluto al gobierno. Según Cinco Días,
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