Jorge Valín
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Jorge 

Valín

domingo, noviembre 25, 2007

La regulación lo arregla todo en Cataluña, ¡pero todo!

Visto en La Vanguardia:

"Prohibido el paso a los jabalíes"

"Esta señal de tránsito se encuentra en el Plà del Bages, entre Horta d´Avinyó y Artès".

"Curiosa señal, puesto que es extraño que se prohíba el paso a los jabalíes. No sé si este animales harán caso, pero, como mínimo, tendrán que tomar buena nota si no quieren tener una sorpresa en forma de multa". Más>>



jueves, noviembre 22, 2007

17 de cada 100 euros gastados en vivienda se van en impuestos

Según 5 Días:

"De cada 100 euros que se pagan por una vivienda nueva, 17 se van en impuestos. Del lado del promotor, las cosas no pintan mejor, ya que el 21,64% del coste de la vivienda para él lo constituyen impuestos. Según un estudio realizado por expertos en fiscalidad, uno de los principales responsables de esta situación es el excesivo pago por actos jurídicos". Más>>

El cargo a los actos jurídicos se realiza hasta 7 veces:

"El REAF hace también 'una llamada a las comunidades autónomas' para que dejen de subir el tipo de gravamen de actos jurídicos documentados…" Son pagados:

1. Por el préstamo para comprar un terreno, se paga actos jurídicos documentados.

2. Si se amplía el préstamo, el promotor vuelve a pagar este gravamen.

3. Por la escritura de declaración de obra nueva pagará una tercera vez.

4. La escritura de división horizontal también conlleva el pago del tributo.

5. La redistribución del préstamo, previa a la venta, será el quinto pago que se realiza.

6. La hipoteca que pida el comprador está sujeta a actos jurídicos documentados.

7. La escritura de compra será el séptimo ingreso que reciba este gravamen.

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miércoles, noviembre 21, 2007

“Por qué llamaron tantas veces socialista a Milton Friedman”. Juan Ramón Rallo

Fantástico artículo de Juan Ramón Rallo en ideas, de Libertad Digital. También recomiendo otro artículo más antiguo de Roger W. Garrison, Is Milton Friedman a Keynesian?:

Por qué llamaron tantas veces socialista a Milton Friedman

Por Juan Ramón Rallo

Acaba de cumplirse un año de la muerte de Milton Friedman, para muchos el liberal más importante del siglo XX. No voy a ser yo quien niegue que ayudó a promover la libertad en múltiples ámbitos, pero tampoco voy a ser quien oculte sus errores más flagrantes y perniciosos para el capitalismo. De hecho, reputados liberales no dudaron en calificarle de "socialista" por sus controvertidas opiniones.

Las mayores meteduras de pata de Friedman se produjeron en el ámbito monetario. No es casualidad, pues, que recibiera sus primeros reproches en esta materia. (En este punto, yo tampoco dudaría en tildarle de socialista). Como recoge en sus memorias, Two Lucky People, Friedman y su mujer acudieron una vez a un seminario sobre cuestiones monetarias organizado por Frank Knight y en el que también tomó parte Melchior Palyi, uno de los mayores genios en teoría monetaria que dio el siglo pasado. Cuando Friedman terminó de defender el dinero fiduciario y los tipos de cambio flexibles, Palyi, muy enojado, lo tachó de "comunista".

Y es que la propuesta de Friedman concedía a los Gobiernos la facultad para envilecer tanto como quisieran la moneda, al no estar ésta ligada a estándar de valor alguno. Debido a la contaminación friedmanita, se ha extendido la muy errónea idea de que los tipos de cambio flexibles son una medida más propia del libre mercado que los fijos, más parecidos a los intervencionistas controles de precios. Pero, como explica Richard Salsman, "eso es como afirmar que un sistema de pesos y medidas fijos (100 centímetros = 1 metro) es estatista y uno de pesos y medidas variables (ahora, 100 centímetros = 1 metro; dentro de un minuto, 100 centímetros = 2 metros), propio del libre mercado".

Los errores en teoría monetaria de Friedman no terminan aquí. A juicio de otro gran economista, Antal Fekete, Friedman fue, junto con Keynes, el mayor enemigo del patrón oro en el siglo XX. Keynes contribuyó a que Roosevelt expropiara, en 1933, el oro a los estadounidenses; Friedman, a que Nixon se lo quitara a los extranjeros en 1973, con el abandono de Bretton Woods.

En lugar de por el dinero respaldado, Friedman abogaba por un monopolio que emitiera papel inconvertible a una tasa fija. Desde el abandono de Bretton Woods, que Friedman apoyó de manera entusiasta, el dólar ha perdido más del 95% de su valor con respecto al oro. El economista de Chicago es uno de los principales responsables del robo monumental que han padecido los acreedores estadounidenses en forma de inflación. Como denuncia Fekete: "Si la potestad para incrementar la oferta monetaria se delega a una agencia con pretensiones científicas, entonces esta agencia se convierte en un medio por el que obtener el poder absoluto. No importa cómo se mire, el poder para emitir moneda es un poder absoluto. Y el poder absoluto conduce a la corrupción absoluta".

Friedman abogó por ese poder absoluto. El desastre actual del dólar es un homenaje a sus ideas.

Política fiscal

También en política fiscal fueron nefastas las teorías de Friedman. En 1947, durante la primera reunión de la sociedad Mont Pèlerin, Friedman y el resto de los asistentes comenzaron a discutir sobre los métodos más eficientes para acometer una política redistributiva. Ludwig von Mises, que se contaba entre los asistentes, no pudo aguantar tamaña pérdida de tiempo antiliberal, por lo que se marchó indignado y dando un portazo, no sin antes exclamar: "¡Sois todos un puñado de socialistas!".

En sus memorias, Friedman cree que ninguno de los asistentes merecía tal calificativo. Pero lo cierto es que, repasando algunas de sus propuestas fiscales, cabe dudarlo.

El economista de Chicago fue uno de los artífices de las restricciones fiscales aplicadas durante la II Guerra Mundial. Hasta ese momento, los estadounidenses pagaban íntegramente sus impuestos cada 15 de marzo. Tras la reforma de Friedman, el Estado podía ir extrayendo los tributos mensualmente de sus nóminas, con lo que se quedaban antes sin parte de su renta. (Esto impedía, entre otras cosas, invertir y rentabilizar el dinero extraído por el Estado).

Rothbard llegó a escribir que tal medida permitía al Gobierno "utilizar a cada empresario como un recaudador de impuestos no retribuido, con lo que se extraen los tributos de manera silenciosa y casi imperceptible". "Hay que agradecer a Milton Friedman su contribución a la creación del Estado-Leviatán en los Estados Unidos", remachó.

Curiosamente, el propio Friedman suscribió esta contundente crítica de Rothbard:

Nunca se me ocurrió que estuviera ayudando a construir una maquinaria que haría viable un Gobierno como el que tantas veces he criticado: demasiado grande, demasiado intrusivo, demasiado destructivo de la libertad. Pero eso era precisamente lo que estaba haciendo.

Sigamos con sus errores en política fiscal. En su famoso Capitalismo y libertad defenderá la creación de un impuesto negativo que garantizase "un mínimo por debajo del cual no pueda caer la renta de nadie". En esta propuesta muchos ven uno de los primeros antecedentes de la renta vital que defienden hoy los socialistas y los comunistas de todo el mundo.

Por último, en su también célebre artículo "Roofs or Ceilings?" defendió que la "imposición masiva" era un arma adecuada para combatir la inflación. Hablamos de un robo por partida doble: primero mediante la inflación y luego mediante los impuestos. Como si al Estado le faltara munición ideológica...

Colectivismo e igualitarismo

"Roofs or Ceilings?", publicado por la Foundation for Economic Education (FEE), fue el detonante de unas agrias críticas de Ayn Rand. Si bien muchos consideran que este artículo, que Friedman escribió al alimón con George Stigler, es un alegato liberal, porque ataca los controles sobre los alquileres impuestos por las Administraciones de Roosevelt y Truman, Rand montó en cólera cuando lo leyó.

En una carta a Leonard Read, presidente de la FEE, Rand tachó el artículo de Friedman y Stigler de "propaganda colectivista" escrita por un "par de rojos" que abogaban por la "nacionalización de las viviendas privadas". De hecho, llegó a afirmar que la publicación del artículo por parte de la FEE "era la decisión más perniciosa contra la libertad que había tomado jamás una organización conservadora". "Los economistas critican los controles de precios por motivos prácticos y humanitarios, pero no por violar el derecho inalienable de los arrendadores y propietarios", añadía Rand.

Lo cierto es que, al margen de que "Roofs or Ceilings?" sólo utilizara argumentos utilitaristas, el modo de presentar el problema estaba plagado de colectivismo e igualitarismo. Por ejemplo, el problema económico se planteaba sobre "cómo dividir o racionar una cantidad fija de viviendas entre la gente que las quiere". Friedman abogaba por eliminar los controles de precios porque no promovían la construcción de nuevas viviendas; pero como sin ellos los ricos tendrían un acceso más sencillo a la vivienda, añadía: "Para aquellos, como nosotros, que querríamos una mayor igualdad a la actual, no sólo en la vivienda sino en todos los productos, creemos mejor atacar directamente en su origen las desigualdades en la renta y la riqueza". De hecho, en las conclusiones dejaba claro que su objetivo no era respetar la propiedad privada, sino "la distribución más equitativa posible de las existencias actuales de viviendas y establecer los mejores estímulos a la construcción".

A la luz de estas manifestaciones, una de las más famosas frases del propio Friedman adquiere un nuevo significado: "Aquellas sociedades que antepongan la igualdad a la libertad terminarán sin libertad y sin igualdad". Al parecer, la libertad sólo debe ser respetada porque es el único camino hacia la igualdad.

A partir de este momento, Ayn Rand desarrolló un especial y en parte injustificado odio hacia las ideas de Friedman. Por ejemplo, cuando le preguntaron si había visto los documentales de Libertad de elegir, contestó sarcásticamente:

Los he visto sólo cinco minutos. Es suficiente para mí, porque ya conozco las ideas de Friedman. No está a favor del capitalismo; es un ecléctico miserable. Es contrario al objetivismo, y me critica porque intento introducir la moral en la economía, que según su opinión debería ser amoral. No me gusta siempre lo que pone la televisión pública, pero hay mejores programas que el de Friedman: por ejemplo, el circo.

Conclusión

Unas semanas antes de muriera Friedman, Edward Stringham le preguntó quiénes eran, aparte de él, los economistas que más habían ayudado a promover la libertad en el siglo XX. Su respuesta fue: "Hayek, Mises, David Friedman y Stigler, por este orden".

Ya hemos visto que Mises tachó a Friedman de socialista durante una reunión de la Mont Pèlerin. Hayek, por su parte, escribió en su autobiografía que The Methodology of Positive Economics,
de Friedman, era "tan peligroso como la Teoría General" de Keynes. En cuanto a David Friedman, no ha dudado en definir a su padre como "bastante socialista". Así pues, tres de los cuatro economistas más liberales según Friedam consideraban socialistas algunas de las contribuciones de éste.

Es por ello que la biografía intelectual de Milton Friedman debe ser examinada cuidadosamente. Buena parte de los mayores atentados contra la libertad –la inflación, la hipertrofia del Estado y el igualitarismo– proceden (quizá muy a su pesar) directamente de sus ideas y teorías. Y es que, como bien escribió él mismo en Libertad de elegir, "el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones".

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sábado, noviembre 17, 2007

El estado policial del PP

Tiempo de elecciones y tiempo de promesas. Ahora el PP promete que si sale elegido (¡ja!) subirá el sueldo a la policía y Guardia Civil considerablemente. Además, promete aumentar la presencia policial en las calles. Es una muestra más de cómo funciona el mundo de la burocracia gubernamental y el libre mercado. En el libre mercado nadie necesita promesas de un burócrata para aumentar su bienestar material, sino su esfuerzo. A más trabajo y más dedicación, mayor posibilidades de escalar en un trabajo o mayor éxito de de que su empresa crezca. En el mundo de la política, eso no tiene sentido ya que las posibilidades de acceder a un mayor estar material son regalos del gobierno.

Que de golpe, el estado suba el salario a la policía ¿hará que los polis sean mejores? Evidentemente que no. Podría tener sentido si creasen algún sistema de retribución variable, pero subidas de sueldo masivas son percibidas como derechos o regalos, por lo tanto, no tienen contraprestación en el trabajador con un aumento de la productividad, o calidad en este caso. Y es que, ¿cuál es el principal incentivo para que alguien se alguien se haga policía hoy día? Un trabajo fijo y para toda la vida, evidentemente. A esto añadamos el tipo de justicia que tenemos hoy día. ¿Qué le ocurre a usted si trabajando en una empresa ve que todo lo que hace es denegado sistemáticamente? Que perderá interés por su trabajo y sólo se limitará a hacer las horas necesarias para cobrar a final de mes. ¿Y si eso ocurre, y además usted tiene un trabajo que implica cierto peligro qué pasará? Lo mismo pero de forma más acentuada. El trabajo de un policía en ciertos momentos implica un cierto nivel de riesgo. Si apresado un delincuente vulgaris, el policía sabe que ese mismo día el caco saldrá a la calle y el juez no reprimirá la mala actuación del delincuente, evidentemente la labor del oficial irá perdiendo eficiencia, porque además, sabe que haga lo que haga seguirá cobrando lo mismo. En todo caso, lo primero a revisar es la justicia y no aumentar la policía que es una medida puramente populista y con una clara intención de compra de votos.

Veamos un ejemplo. En Cataluña también aumentaron el número de efectivos policiales y esto se ha traducido en un ligero aumento de la delincuencia (2006) y un nada despreciable aumento de las multas a ciudadanos honrados en más de un 50%. La Generalitat tomó esta medida hace dos años y ciudades como Barcelona tienen la misma inseguridad que antes. A esto apuntemos que estamos ahora en una buena situación económica, que cuando empeore, algo que ya tenemos casi encima, la delincuencia aumentará.

El estado policial sólo repercutirá en más presión sobre el ciudadano honrado al que van a multar y fiscalizar más. Y no sólo eso, sino que el aumento en el salario de los polis tendrá un repercusión directa en un aumento de la presión fiscal sobre los ciudadanos, no sólo estaremos peor, sino que además nos costará más.

Por otra parte es claro también, que reforzar un monopolio gubernamental, sin dar margen a un sistema de competencia, y aún más el de la policía que es tan cerrado, sólo hará aumentar la corrupción interna y la burocratización.

Si los del PP quisieran el bienestar de sus ciudadanos, establecerían un sistema policial, como ocurre en Estados Unidos, basado en la privatización con agencias privadas de seguridad, además de leyes que reforzaran la propiedad privada y libertad individual. Esto significa la despenalización efectiva de la defensa personal, la libertad para portar armas y evidentemente la disminución de efectivos policiales que son una potencial agresión al hombre libre. Si un delincuente sabe que cualquiera puede ir armado y es libre de responder a una agresión sin miedo a la justicia, el delincuente verá en cada ciudadano un policía.

Como siempre, las respuestas del PP a los problemas de la gente sólo implican más gasto, ellos mismos lo han dicho con la instauración de un "macroprograma", más poder gubernamental sobre el hombre libre y más caos a una situación que ya es delicada por si misma.

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sábado, noviembre 03, 2007

Debates en Libertad: El eco-alarmismo

Fantástico programa sobre el eco-alarmismo emitido en Libertad Digital TV. Resumen:

Debates en Libertad analiza el discurso y la figura de Al Gore, gurú del cambio climático y considerado portavoz de una comunidad científica que en realidad se encuentra dividida y no comulga con el planteamiento eco-alarmista. Javier Somalo, redactor jefe del periódico online Libertad Digital y director de este espacio de debate, desmonta las verdades oficiales sobre el supuesto calentamiento global.

Para ello cuenta en el plató con la colaboración de Jorge Alcalde, director de la revista Quo y del programa Vive la Ciencia de LDTV; Gabriel Calzada, economista y presidente del Instituto Juan de Mariana; María Eugenia Pérez-González, profesora de Geografía de la UCM y Antonio María de la Cruz, profesor de Climatología de la Universidad CEU.



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