Jorge Valín
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Jorge 

Valín

domingo, junio 29, 2008

Cita del día: “La energía nuclear no es la panacea. Está basada en el uranio, que se puede agotar y cuyo precio puede aumentar"

La autora de tal evidencia es Cristina Garmendia, titular del Ministerio de Ciencia e Innovación. Efectivamente señora ministra, el uranio, como el cuero, la tela, los coches, la gasolina, los calcetines, el agua y cualquier bien económico que se le pueda ocurrir, es susceptible de fluctuar en el mercado y agotarse incluso, por eso son bienes económicos y no bienes libres (sí, el agua ahora también es un bien económico debido a la pésima gestión del Estado).

Incluso si consiguiésemos transformar el agua del mar, que hay mucha, en una forma de energía, ésta también podría agotarse. El problema radica en que si lo usa una persona no hay problemas en la oferta, pero en el momento que se meten tres mil millones de personas a consumirlo el producto peligra. ¿Cuál es la solución? Precios de mercados no intervenidos.

El precio de mercado es el que regula las necesidades de la demanda con la carestía de la oferta. Si un bien es barato significa que la oferta es abundante, si es caro, que es escaso. El Capitalismo regula los bienes económicos a través del precio y de aquí surge la competencia, la innovación y las alternativas cuando la oferta escasea en su más popular sentido (al subir el precio otros empresarios buscan alternativas más baratas que les lucren). El Estado regula los bienes económicos a través de arbitrarias leyes creando colas, grupos de presión y desabastecimiento. Es la ley de la jungla. Es lo que ha ocurrido con el agua, que al estar intervenido su precio por debajo del precio de mercado ha generado que escasee y haya restricciones. A esto se suma la característica desidia, irresponsabilidad y pasotismo gubernamental en su gestión, que mientras recibía dinero de Europa para frenar el problema, los políticos se lo gastaban en otras cosas o permitían que algunas tuberías tuviesen descomunales fugas donde se perdía tanta agua potable al día como para abastecer a 2.000 personas. Y durante treinta años.

El problema no es la escasez, todo es escaso, sino erigir dictadores de la producción.

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sábado, junio 28, 2008

El derecho a la adicción

CLD, de Archipiélago Duda, tiene dudas sobre la legalización de las drogas. Niega de entrada, "que el crimen organizado surja sólo por la existencia de un mercado negro". Estudiemos un poco por qué surge un mercado negro en un sector. Hagámoslo desde sus bases, esto es deductivamente y no inductivamente como hace CLD, ya que si así lo realizásemos así necesitaríamos un sinfín de información que aún teniéndola y pudiéndola procesar, seguiría siendo contingente y variable. El inductivismo es un método que sólo nos sirve para averiguar aquello que no conocemos (para las ciencias físicas por ejemplo), pero jamás para ver la estructura de lo que conocemos. Nosotros conocemos lo fenómenos humanos, sólo la lógica deductiva nos puede revelar sus secretos.

El mercado negro siempre aparece cuando hay una restricción a la libertad, da igual en qué modo sea. No es un problema de oferta y demanda, sino de restricciones políticas a la libertad individual. Es un proceso muy similar al de la corrupción, del que ya hable en otra parte. De forma un tanto inocente, CLD quiere demostrar que el mercado negro no genera crimen afirmando que "en muchos lugares donde el juego es perfectamente legal, suele a pesar de ello estar controlado por familias mafiosas". Si el juego es "perfectamente legal" en su más amplio sentido, lo que afirma CLD, es falso. Las mafias surgen cuando hay grados de libertad, esto es, hay ciertas prohibiciones. Un ejemplo muy claro es el juego la ruleta rusa. Bien, no hay país en el mundo donde este curioso juego esté legalizado (lo que cuestiona la afirmación de CLD), sin embargo, puede estar controlado por algo así como una mafia. No es el momento ahora de preguntarnos si juegos tan drásticos son legítimos o no. Ahora sólo analizamos la anatomía del crimen y mercado negro. Cuanto más regulado esté una actividad, más propensión tiene a ser controlado por mafias. Si el gobierno levanta la prohibición al cannabis por ejemplo, la delincuencia disminuirá, pero dependiendo de la regulación que imponga, lo hará en un grado u otro. Por ejemplo, imaginemos que el gobierno de turno legaliza, pero no liberaliza, la venta de cannabis. Probablemente, y es de las cosas que barajan las asociaciones pro-cannabis, se necesiten permisos para venderlo, una base de datos de los consumidores, licencias especiales… Cuanto más restrictiva sea, menos repercutirá en el mercado negro y nivel de crimen.

Otro punto para la creación de mafias es el "gap" que existe entre oferta y demanda en un mercado controlado. Si la demanda es desmedidamente mayor que la oferta y el producto o servicio están altamente regulados, desde un punto de vista económico el beneficio empresarial puede llegar a ser muy alto. En el momento que no existen regulaciones, el beneficio empresarial inicial irá bajando a medida que entren competidores, pero esos competidores nunca aparecen en el tema de las drogas. El beneficio empresarial sigue igual de alto sólo dependiendo de la propia oferta del producto y variaciones de la demanda. ¿Qué significa esto? Que las leyes a la prohibición crean fuertes barreras de entrada creando un sector que vive casi en el monopolio, es decir, la prohibición actúa ahora como una ley proteccionista: eleva los costes de entrada para mantener una oferta selecta.

Esta oferta selecta no sólo ha de preocuparse de colocar su producto en el mercado, sino de no ser interceptado por las fuerzas del orden gubernamental, que recordemos, tiene el monopolio de la violencia. Los únicos que pueden hacer frente a la comercialización de productos o servicios prohibidos, son organizaciones violentas o que les cuesta poco recurrir a la violencia. Muchas de las personas que están en estos grupos tal vez conseguirían más beneficios dedicándose a la Bolsa por ejemplo, pero no les atrae. Por ejemplo, los economistas Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner en un estudio sobre la delincuencia y las bandas comprobaron que cualquier mafioso de bajo rango gana lo mismo vendiendo drogas que estando como dependiente en un Mcdonalds (ver su libro Freakonomics, no recuerdo exactamente la cita). No ocurre lo mismo a medida que se va subiendo en la jerarquía y el beneficio empresarial aumenta. Gran parte del crimen proviene, no del merado negro sino de la prohibición en sí, el resto son efectos de la causa original.

Otro de los puntos interesantes que menciona CLD es que "¿debe el Estado adoptar una posición de relativismo extremo y permitir la comercialización de productos que degradan con pavorosa facilidad a quien los consume, a cambio de proporcionarle meras sensaciones de euforia?". La respuesta es evidente, ¿quién es el Estado para decidir qué me conviene y qué no? De igual forma podemos decir que hoy día casi el 50% de los matrimonios contraídos "degeneran" (usando el lenguaje del autor) en divorcio; lo que causa depresión, tensión y un mal ambiente para los niños de la pareja. Bueno, tal vez el Estado mediante un estudio de personalidad de todos los ciudadanos debería juntar a las personas con más similitudes y menos propensión de divorcio para hacer así un mundo feliz. El Estado no puede opinar sobre todo, más bien ha de opinar sobre lo menos posible para hacer más llevadera la vida a sus súbditos.

Cuando otorgamos más derechos al Estado que a nosotros mismos, estamos afirmando que nosotros somos idiotas y los burócratas seres especiales con capacidades sobrehumanas para dirigirnos, lo que no tiene ningún sentido. Si damos más derechos al Estado de los que nosotros tenemos, acabaremos viviendo en una tiranía. Más bien, seguiremos viviendo en una tiranía. La regulación y más especialmente las prohibiciones no significan atajar un "problema social" (a propósito, ¿qué diablos significa ese concepto?), más aún si existe una amplia demanda para ello. En este sentido las prohibiciones sólo tienen valor psicológico para la gente común que cree que regulando y prohibiendo el problema desaparece, cuando vemos que ni mucho menos es así (desde el 2000, se ha cuadriplicado el consumo de cocaína). Las prohibiciones sólo tienen sentido cuando son aceptadas por la comunidad, como por ejemplo, en caos como la reducción del crimen. Las prohibiciones banales, que obedecen a la moda o a lo políticamente correcto y olvidan las necesidades de las personas, son inútiles. El sistema actual de regulación y prohibición de lo moral o de lo políticamente correcto, es arbitrario. Daré un dato que se ha dado a conocer esta semana y entra en vigor el mes que viene en Holanda. En julio, la ley holandesa establecerá que sólo se podrá fumar en lugares públicos marihuana, pero no tabaco. ¿Qué clase de estupidez es esta? ¿Hemos de confiar nuestra libertad a gente que hace este tipo de leyes absurdas? La gente no espera de los político absurdidades como esta, pero cuando un tema les causa incomodidad, no dudan en dirigirse a él para que lo ataje sabiamente. Político y sabio: es pedir lo imposible.

Siempre que alguien aboga por el prohibicionismo cree que su idea se cumplirá y no surgirán excepciones. Esto ocurre también en el mundo empresarial. Uno de los grandes pecados de los jóvenes empresarios es creer que su producto siempre tendrá una amplia demanda y la gran mayoría de negocios acaban cerrando. Una idea, por ser "buena", no significa que triunfará. Ha de enfrentarse al mundo real y cuando se trata de restricciones a la libertad, eso significa que han de ser diseñadas y aprobadas por políticos, lo que viendo la historia ya podemos imaginar cómo harán la ley y seguimiento. Es lo mencionado anteriormente, la regulación y prohibición no son palabra de Dios, sólo disimulan el "problema", pero sigue estando, incluso lo hacen aumentar.

Pero todo y así, hay algo más importante que esto: cada persona tiene el absoluto derecho a decidir a qué quiere ser adicto. Tiene derecho a probar lo que le de la gana. Nadie tiene el derecho, por otra parte, de actuar como un dictador social ni de la producción imponiendo su moral a los otros, incluso aunque diga que lo hace por nuestro bien. Un político no tienen derecho a robarnos mediante impuestos por nuestro bien, ni a decidir qué hemos de consumir por nuestro bien si nosotros lo queremos. Ambas cosas son una contradicción. Nosotros más que nadie sabemos qué queremos y qué no. Los burócratas no pueden hablar ni actuar por nosotros porque la voluntad no es trasladable ni se puede delegar. Cuando alguien lo hace unilateralmente, actúa como un tirano, como un dictador.

La legalización y total liberalización de las drogas tiene muchas ventajas que ya comenté por encima (menos recursos para el Estado que se extraen de nuestro dinero, mayor calidad del producto, controles, diversidad del producto y más recursos de la seguridad dedicada a perseguir delincuentes que comentan actos criminales y no banales o que versan en los estilos de vida de las personas). El problema de las drogas se produjo en el momento que el Estado quiso opinar sobre ellas. Lo curioso es que aquellos que se proclaman "liberales" estén en contra de algo tan básico como la liberalización de las drogas. En una de las épocas y países europeos más liberales de Europa, precisamente, este tema fue motivo de incidentes graves (como antes he comentado, el Estado decidió meterse y se fue todo de madre). Reino Unido y China entraron en guerra, en la llamada Guerras del Opio, porque la Reina y sus políticos consideraban inadmisible poner obstáculos al libre comercio del opio en el país oriental (que es lo que querían los chinos). Por lo visto, esos mismos que atribuyen la época victoriana como máximo esplendor del liberalismo (no es mi caso ni mucho menos), parece que ahora reniegan de él. Al final va resultar que el liberalismo no es más que otra forma de socialismo para maximizar la felicidad de la sociedad olvidando su principal fundamento: la libertad individual sobre todo las cosas.

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jueves, junio 26, 2008

Uno de los artífices de la medicina estatal de Canadá, reconoce la “ruina” del sistema

En 1960, cuando corría la "Revolución Tranquila" por Quebec, el gobierno mandó a Claude Castonguay realizar un estudio sobre el sistema sanitario. Las conclusiones fueron instaurar un seguro social universal financiado por los impuestos del ciudadano que se fue implementando en el país paulatinamente. De forma experimental ya se había realizado algo así en Canadá, concretamente en provincia de Saskatchewan.

Casi cincuenta años después, Castonguay, al que se llamó "padre del seguro social", ha reconocido que el "sistema está en crisis" y se ha de reformar. Tras realizar un nuevo informe, ha declarado ante el gobierno que la sanidad se ha de desocializar y recomienda que el gobierno provincial transforme al sector privado en "un aliado" del sector público:

"Creíamos que necesitamos resolver los problemas del sistema racionalizando el servicio o inyectando enormes cantidades de dinero', dijo Castonguay. Pero ahora su receta, cambia radicalmente: 'hemos propuesto dar un mayor protagonismo al sector privado para que la gente pueda ejercer su libertad a elegir'" Más>>

Es extraño ver a un burócrata reconocer sus errores y cambiar de opinión de forma tan radical, pero las consecuencias son evidentes. El sistema socialista de la medicina es una ruina y una sangría al ciudadano que sólo crea colas, mala calidad para el ciudadano volviendo al sector ineficiente y precario. Las medidas generales propuestas por Castonguay han sido una progresiva privatización (que ya se iba dando por otra parte), tarifas conocidas como "pago por prestación" y que se instauraron en febrero de este año, seguros de asistencia privados, mayor libertad para los médicos pudiendo compatibilizar su carrera en el sector público y privado a la vez, y la gestión privada de algunos hospitales públicos.

Que tenga la mejor suerte del mundo, pero que vaya más allá y aparte del todo al Estado del mundo de la sanidad, porque si el Estado sigue siendo el amo distorsionando la información del mercado/sociedad, el mercado seguirá ciego sin poder calibrar las necesidades reales de la comunidad o convirtiendo el sector en un monopolio privado en lugar de público, lo que no es mucho mejor.

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miércoles, junio 25, 2008

Los herejes del Dios Aído

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha encontrado que el camino a la igualdad es la esclavitud. El nuevo Dios aboga por censurar "las prácticas culturales que son lesivas con las mujeres". Se pregunta la ministra:

"'¿Por qué los árabes islámicos y los mayas no tienen que cargar con el peso de la identidad cultural y ellas tienen que mostrarlas como la prueba más rotunda de que esas culturas existen?'". Más>>

No le importa demasiado la respuesta. Ha decido que el único estilo de vida que manda Dios, esto es, su conciencia, es el modo occidental. Que vistan las mujeres con tejanos, tops, zapatillas Nike o cualquier forma que demuestre modernidad y progreso tal y como ella lo entiende. Dios no tienen empatía ni compasión por las costumbres y creencias del resto, por eso es Dios; ahora reinventado en Aído. Como cualquier otro Dios, Aído no cree en conceptos como la tolerancia, democracia ni libertad individual. Su voluntad representa estos valores mejor que la libertad de cada persona. Su cometido, la búsqueda e imposición de la moral socialista es más importante que los estilos de vida y diversidad de la gente, étnicas y grupos sociales. ¿Querrá prohibir las faldas y los tangas para mujer también? En lo último no sería original ya que la primera en proponerlo fue Segolene Royal, otra candidata a Dios, demasiados hay en Europa.

Cuando un burócrata cree estar por encima del bien y del mal criminalizando a las personas que no piensan como ella o no creen lo que ella, se vuelve un tirano. Criminalizar los estilos de vida del resto, sin preguntar si quiera a las personas implicadas, sólo puede provenir de un iluminado, un sociópata o un dictador social. El Gobierno, ni en nombre de la moral, ni de la eficiencia, ni de la comunidad a la que por pura definición no puede representar ni comprender en su cerebro, tiene derecho a meterse en la vida del resto de ciudadanos a los que somete. La Dios Aído, está cosechando e institucionalizando el odio y rechazo a otros estilos de vida desde el Gobierno. Ella misma lo ha dicho al afirmar que quiere "eliminar" este estilo de vida con todos los "elementos necesarios" que, recordemos, por si mismo no constituye más crimen que el de ser diferente y que no son más que una forma de libertad de expresión para diferenciarse del resto. Algo demasiado atrevido para los mesías y redentores del pensamiento único.

En todo caso, en lo único que puede meterse un Gobierno es en atajar los actos criminales, esto es, todo acto que atente directamente contra la libertad, propiedad y vida de las personas. Curiosamente, si examinamos quien es el mayor agresor de estos principios básicos del derecho natural, nos encontramos que el mayor criminal es el Estado y cada uno de sus políticos, burócratas y funcionarios. Ellos nos roban cada día con impuestos, ellos nos meten en guerras y conflictos internacionales y ellos escriben cómo ha de ser nuestra vida legislándola con leyes.

En otro sentido sí que tienen razón Aído: "no todas las prácticas culturales tiene que ser protegidas y respetadas". Efectivamente, las de la fuerza y violencia unilateral que cada día nos impone gente como ella. Hemos de rechazar y no admitir las prácticas de una organización criminal que es incapaz de respetar al resto de la sociedad: El Estado, el principal agresor al hombre libre y la mayor lacra de nuestro tiempo.

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martes, junio 24, 2008

Otra victoria de las drogas en España

Otro informe nos dice que el Estado está gastando inútilmente el dinero del pagador de impuestos: se ha cuadriplicado el consumo de cocaína desde el 2000. La gente normal aprende de los errores, es evidente que los políticos no. La ilegalización de las drogas no ha cumplido el fin prometido, erradicar su consumo, más bien al contrario. Las campañas antidroga parecen un estímulo a para los jóvenes. ¿Qué tal cambiar de estrategia? ¿Por qué no desregular y liberalizar las drogas y que cada uno haga el estilo de vida quiera? Es evidente que ya lo hacen a pesar de la prohibición.

La ilegalización de las drogas implica un fuerte mercado negro. Grandes recursos del Estado usurpados al ciudadano para una labor inútil. Menos policías dedicados a solventar crímenes de verdad. Un producto adulterado sin control ni calidad y más delincuencia. Historia similar a la que ocurrió en Estados Unidos con la prohibición del alcohol que produjo medio millón de detenciones, dos mil muertos por choques entre bandas, 35.000 muertos por intoxicación etílica y sólo Nueva York pasó de tener 15.000 bares legales a 32.000 tugurios clandestinos. Cuando se legalizó otra vez, las cosas volvieron a la normalidad. Tal vez en las cárceles sobran camellos y faltan delincuentes de verdad. El crimen no son las drogas, sino criminalizar los diferentes estilos de vida con falsos argumentos moralistas y así justificar la recaudación gubernamental.

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jueves, junio 12, 2008

Calculadora: Día del Contribuyente. ¿Hasta qué día pagas impuestos?

La Institución Futuro ha creado una interesante calculadora que nos informa, según nuestras rentas y patrimonio, hasta que día estamos pagando impuestos. Es una especie de Tax Freedom Day personalizado. Según la descripción de sus creadores:

"El Día del Contribuyente es un indicador que traduce la presión fiscal en el número de días de trabajo que a lo largo del año se necesitan para satisfacer las obligaciones tributarias". Más>>

Como curiosidad, una vez que nos ha informado del día de liberación fiscal, podemos compararlo con otros países de Europa. Adjunto algunos datos de interés:

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miércoles, junio 11, 2008

DGT: responsable de muertes y lesiones irreparables [Video]

Sí, lo único que sabe hacer el Estado es insultar al ciudadano y multarlo para ingresar más dinero. Como muestra el video, es evidente que la seguridad para los burócratas no es más que la excusa para la recaudación.

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martes, junio 10, 2008

Huelga de transportes [humor]



domingo, junio 08, 2008

Sebastián: Bajar los impuestos a los carburantes ‘es una solución imposible’

Eso ha dicho el ministro de Industria, Comercio y Turismo, Miguel Sebastián. Claro, antes es mejor que el país se parta en dos, la actividad económica bajé aún más y los ciudadanos perdamos poder adquisitivo que no el Estado deje de ingresar un solo céntimo.

"Hay varias mesas de diálogo para buscar soluciones que sean indirectas y que no pasen por bajar la fiscalidad de los carburantes, que es una solución imposible', dijo el ministro, preguntado por el paro iniciado por la plataforma para la defensa del sector del transporte de mercancías por carretera nacional e internacional". Más>>

¿Cuál es la solución más probable? Subvenciones a los transportistas que pagaremos todos con impuestos. Así arreglan los políticos los problemas, con más gasto público y aprovechan para ingresar más. Es que estamos en crisis. Si dejan de ingresar dinerito ¿cómo van a pagar el millón de euros que se gastan en taxis de lujo o los cuatro millones anuales que se gastarán en coches oficiales (sin incluir los 80 chóferes)? A propósito, sólo en Cataluña…

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