Paula Arenas escribe en 20minutos.es (y supongo que lo dice en serio porque no se informa de lo contrario):
"Nuestra próxima misión se acerca. La Asociación Anti-Barbies Botulímicas se prepara para Cibeles. Desde que hace unos años comenzáramos este grupo de ayuda a la mujer acosada por la vorágine estética y el botox ésta ha sido una de las citas principales".
"La última misión que llevamos a cabo consistió en la retirada de carteles 'ofensivos' de las paradas de autobús. Y no nos cogieron".
"…Quedamos una noche y arrancamos los carteles, destrozando las marquesinas de los autobuses".
"Reconozco que es un poco incivilizado ir rompiendo las lunas que recubren los carteles, pero en este caso el fin justificó los medios. Es mucho peor que se permitan esos anuncios y que se potencie un canon de belleza que roza la locura: delgadez extrema, ojeras casi negras, bocas imposibles, caderas que se despegan del cuerpo, piernas que se quiebran...". Más>>
Bueno, no es que sea sólo incívico, también es un delito ir rompiendo la propiedad de otros por ahí. Si la justicia funcionara en este país, que ya es pedir demasiado, la policía tendría que interesarse por esta persona que va haciendo "el bien" como ella cree por ahí.
Si algo así se hiciera en el País Vasco, le llamaríamos kale borroka y todos estaríamos en contra. Lo hace un grupo de iluminados por una "buena causa" y resultan ser nuestros redentores que luchan contra las injusticias de la sociedad.
Independientemente de los delitos de este grupo, también es destacable el grado intolerante, retrógrado y totalitario de esta gente con los estilos de vida de otras personas. Encontramos ridículo que alguien grite contra los negros por no ser blancos, pero aceptamos que haya salvajes que estén contra la gente que quiere estar muy delgada. A lo primero lo llamamos racismo, ¿y lo último no es lo mismo? El "estilo Barbie", como le llama la periodista es una identificación personal. Dicho de otra forma, una forma de expresión que puede ser sana o no, pero no es problema donde la sociedad, la justicia, el Estado ni otros grupos tengan que meterse para modificarles sus estilos de vida. Evidentemente pueden criticarlo, la libertad es para todos. La imposición del igualitarismo social con medios violentos (leyes entre ellas), son fascismo, totalitarismo.
Una buena muestra de ello es la visión del primer comentario que aparece en el diario (faltas de ortografía originales):
"Me parece muy bien, ya estoi harto de ver huesos andantes por la calle. La gente normal queremos ver chicha, no exagerada, pero si lo normal.
Y no solo por la belleza de ellas mismas, sino por su salud (fisica y mental). Que de seguir asi la cosa, el mundo estara formado por personas o muy obesas o muy anorexicas, sin punto medio que es el ideal.
Por otra parte, deberia haber mas movimientos de este tipo, y no solo contra este tipo de empresas o certamentes, sino contra empresas tipo burger king que meten basura por todas partes, y de otros tipos que lo unico que fomentan es la obesidad y la anorexia. Aplaudo la iniciativa de la Asociacion Anti-Barbies botulimicas".
Si alguien dijera lo mismo de un homosexual, un hispano, negro… sería duramente criticado, incluso denunciado. Para nuestro comentarista espontáneo las peores, evidentemente, son las empresas privadas como Burger King que "meten basura por todas partes". Exacto, no te das cuenta y te llenan los bolsillos de basura no reciclable. Burger King existe porque la gente voluntariamente (algo que no tiene la menor importancia para un amante de la represión social) va ahí y paga con su dinero algo que valora. Nadie nos obliga a visitar los establecimientos de comida rápida. Si a la gente no le gustan acabarán cerrando, pero en el momento que siguen abiertos es porque la gente quiere que existan. Imponer restricciones por ley a lo que ha de comer la gente y que no, es violar la libertad de otros y por extensión llamar a la represión social.
El segundo párrafo de nuestro comentarista espontáneo es el más interesante, no sólo quiere capar la libertad de las chicas porque no le gustan, ¡sino por el bien de ellas también! Es un gran altruista nuestro hombre. Antes también se decía lo mismo de los homosexuales. "¿Si todos somos homosexuales no se acabará la especie? Eso no es sano ni decente. Ha de ser perseguido". En El S.XX se ha sustituido el dogma de la "decencia" por el de la "salubridad". En este último caso tenemos numerosos temas, como el del tabaco, prostitución que ahora todo el mundo quiere prohibirla, consumo de alcohol… En el momento que ambos conceptos se usan para atacar a terceros, no dejan de ser lo mismo: persecución social, represión, tiranía y socialismo. Mientras el estilo de vida de una persona no haga daño expreso a los demás, cada uno puede hacer lo que le venga en gana, ya sea cansándose con personas del mismo sexo como dejando de comer para mostrar sólo huesos.
En fin, la moda de lo políticamente correcto ha llegado a grados preocupantes. Dedicado a todas las Princesas, Anas y Mias de este país... y de fuera también.