Bermejo. Encima se pone chulo
Tenemos los peores políticos de Europa o incluso del mundo. Hoy Mariano Fernández Bermejo, ministro de Justicia, ha dimitido por todos los escándalos que se le han ido sumando en los últimos días. ¡Un alto cargo político dimite por cometer graves errores! Algo así es casi insólito en España. Sólo con esta información pensaríamos que aún queda algo de decencia en el mundo político y que el Gobierno ha hecho lo que tenía que hacer, pero no ha sido así.
Al escuchar el video de las declaraciones de Bermejo, la momentánea ilusión se ha evaporado. Su despedida ha sido una excusa para la prepotencia, chulería y disparos de acusaciones a todo el mundo. Dice, que no se va por haber cazado ilegalmente, esto es, sin la licencia oportuna, que siendo ministro de justicia tiene su punto. No se va por haber tenido un trato de favor como alto cargo político. No se va por haberse reunido con un juez que casualmente se dedica a perseguir a la oposición (y si desmonta chanchullos políticos, bienvenido sea, todo se ha de decir). Su excusa es que se va, porque es tan bueno que ha provocado el odio de algunos. El odio de los políticos y prensa mala, malísima. Han visto estos, que hace tan buen trabajo que se meten con él. Curioso que diga algo así el máximo responsable de justicia, cuando ésta, es de los peores desastres de España.
No hace demasiado, su jefe, el presidente del Gobierno, hizo algo similar. Zapatero atacó la firma de rating S&P por rebajar la calificación de España. Evidentemente, S&P se defendió y a raíz de aquí la prensa internacional se dedicado a destrozar la gestión de Zapatero. ¿No sería mejor un poco de humildad y HONRADEZ? Si alguien hace algo mal, lo que le honra es disculparse o aceptar que otro se lo diga. Lo que lo convierte en un iluminado y un incapaz mental es dedicarse a escupir a aquellos que le recuerdan sus errores.
En el libre mercado, las cosas van al revés. Cuando una empresa muestra al público un producto y este no gusta o saca una nueva campaña y sus clientes se quejan por encontrarla ofensiva, la empresa retira el producto o la campaña supuestamente ofensiva. Es una cura de humildad. Las empresas dan servicio a las personas que compran sus productos. Si al consumidor no le gusta algo que hace, rectifican. Nada que ver con la política. Cuando un político ofende a sus ciudadanos y estos responden, ya sea a través de manifestaciones, de la prensa, televisión… los políticos entonces se dedican censurar, insultar y desprestigiar a sus opositores. Y generalmente, como ha hecho Bermejo, lo enmascaran todo bajo una conspiración contra el buen trabajo del político.
¿No han pensado los políticos de este país, que un toque de honradez y entonar un mea culpa sería más beneficioso para ellos y su partido? Les haría ganar votos, la gente empezaría a ver el circo de la política de otra forma. No, la política es la ley de la jungla, el estandarte de la corrupción, de la mezquindad y de los favoritismos. Es el mayor culto al ego y al vivir del dinero de los demás. Es parasitismo en estado puro. Después se preguntan porque la gente no confía en los políticos y no vota.
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