El periodista sensacionalista Albert Castillón ha escrito un artículo en La Vanguardia típico de una persona que no conoce el tema que está tratando. En este caso, las armas de fuego.
El autor se apunta a la moda que las armas son las causantes del crimen y muertes, no las personas. No apunta Albert que en España, el número de muertos por accidente de coche el año pasado quintuplicó el de armas de fuego. ¿Se han de prohibir los coches? No apunta que la prohibición a las armas de fuego sólo significa desproteger a la víctima porque los criminales siempre van armados. Incluso, aboga por restringir aún más las armas para el deporte. Para él, el Tiro Olímpico, es un crimen. Después se quejan que no ganamos medallas olímpicas. Albert afirma que se ha de fiscalizar y criminalizar tanto a poseedores de armas legítimos por ley (con licencia) como a aquellos "ilegítimos".
Gracioso lo de Albert al decir: "en España se producen 400 muertes al año por armas de fuego". ¿Y quiénes son los que han disparado? ¿Honrados padres de familia? ¿Policías contra delincuentes? ¿Delincuentes contra inocentes? ¿Pandilleros contra otros pandilleros? El FBI cada año muestra una estadística que informa del número de personas muertas por arma de fuego, donde el que disparaba conocía a la víctima. Cuando este informe sale, todo el mundo piensa de un amigo ha disparado a otro. Un marido a su mujer. Un niño a un compañero… El 80% de esas muertes son de miembros de bandas que matan al jefe de otra banda, ladrones que matan a otro, etc. Son ganas de explicar la verdad a medias. Tanto que le gustan las estadísticas a Albert tendría que conocer que en Estados Unidos, es diez veces más probable que un niño se ahogue en la piscina de un amigo de que le dispare. A propósito, ahogarse en la piscina de un amigo ya es una probabilidad pequeña.
Más allá aún, el periodista criminaliza a la gente que viste con ropa militar, a los "tienen padres con afición al tiro", a los "malos estudiantes", a los aficionados al "cine de terror" y peor aún, los "obsesionados" con "los videojuegos más violentos". Quien vea Ver Viernes 13, es un potencial asesino por lo visto.
Nos suelta otra perla. Afirma que en Japón y Australia las muertes por armas de fuego son menores. Es cierto. Japón es un Estado totalitario. El Gobierno hace informes sobre la pureza (sexual) de las chicas. Tiene montañas de denuncias de Amnistía Internacional sobre el maltrato a los presos y juicios irregulares. La prohibición a las armas en Japón, no es más que otra muestra del Estado tirano y omnipotente que es. El caso de Australia es diferente. Si Castillón se hubiese molestado en investigar el tema, vería que en los últimos años se han realizado fuertes restricciones a las armas de fuego. Cada restrucción iba acompañada de más actos criminales. Las consecuencias han sido dantescas. Parafraseo un texto que escribí en 2007 sobre Australia y las armas de fuego:
"Hay otros datos curiosos […] como el de Australia. En la tabla se ve que hay un alto número de armas, en cambio el número de homicidios y accidentes producidas por las mismas es bajo. El gobierno de Australia, a raíz de un loco que se lió a tiros, empezó en el 1999 un fuerte control de armas, la consecuencia fue evidente: en los dos años siguiente los robos a mano armada aumentaron un 73%, los cometidos sin armas de fuego un 28%, los secuestros un 38% y un largo etcétera…" Más>>
Parece que al autor le entusiasma esta situación. Normal, se dedica a los sucesos. Una sociedad donde el hombre medio tiene libertad para comprar y portar armas de fuego es una sociedad segura para la ciudadanía e insegura para el criminal. Las intrusiones en Estados Unidos de ladrones en las casas por la noche es muy bajo a diferencia de los países de Europa, como España. ¿Sabe la razón? Los ladrones en Estados Unidos saben que el propietario de la casa puede estar armado y no se atreven a entrar. En España los ladrones saben que el propietario estará indefenso. Es más, en países como España, los ladrones saben que si entran con el propietario dentro, éste les dará el dinero y facilitará la combinación de la caja fuerte o les dirá donde están las joyas. Castillón prefiere ver al propietario de una casa destrozado por las palizas de sus agresores o muerto antes que admitir que un arma de fuego podría haber evitado tal situación. Le va bien para sus escritos y programas de crónica negra.
Señor Castellón, siempre habrá locos. Si no tienen armas de fuego, se bajarán de internet el Libro de cocina del Anarquista para crear explosivos, quemarán casas con mecheros (¡hemos de prohibirlos también!), o con un cuchillo de cochina se dedicarán a degollar a la gente. El problema no son las armas, son los dementes. Prohibir las armas, no nos salva de los dementes; todo lo contrario, les facilita el trabajo. Todas las matanzas se producen en lugares donde la gente está desarmada, no en cuarteles de policía. En Estados Unidos el mayor contribuyente a los asesinatos en masas son los "espacios libres de armas".