Jorge Valín
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viernes, julio 31, 2009

Hugo Chávez se retrata. Tres mentiras en un solo video

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jueves, julio 30, 2009

Menos mal que la Gripe A es un negocio

José J. Martín escribe en finanzas.com un artículo sobre la Gripe A y las farmacéuticas: "La gripe A, un auténtico negocio para las farmacéuticas mundiales". No le gusta a Martín que nadie logre beneficios de una pandemia, le parece feo:

"La primera pregunta que se hacen algunos es si es justo que unos pocos ganen tanto por una enfermedad que podría afectar a muchas personas; si es razonable que alguien se beneficie de una pandemia mundial".

"Y es que ambas compañías [Glaxo y Novartis] tienen el encargo de producir unos 170 millones de vacunas cada una. Si éstas funcionan, obtendrán unos ingresos aproximados de 800 millones de euros". Más>>

Las farmacéuticas pueden ser muy criticables. Tienen fuertes barreras de entrada y pueden ser lentas en ciertas cosas. El único responsable son las normas estatales que imponen altos costes, dilatadísimos periodos de trámites burocráticos que duran años, junto a ese invento absurdo llamado patentes. En este caso concreto, el único beneficiado no es Novartis o Glaxo, sino que también sus accionistas (como el autor también menciona) y su cliente. El libre mercado es esto. Un agente económico detecta una carencia en la oferta ante un determinado producto. Se lanza a producirlo, y si tiene el beneplácito del consumidor recibe el premio de su dinero. La competencia, la iniciativa, el ánimo de lucro y esfuerzo favorecen este virtuoso proceso. Gana el oferente, las farmacéuticas en este caso, y gana el cliente, el que recibe la vacuna de la gripe.

¿Dónde está el problema? ¿Que "unos pocos se llevan el dinero"? ni desde el punto de vista económico ni ético, eso tiene sentido. El problema no es ese, sino la falta de competencia que impone el estado con sus mandatos. Martín aboga por socializar más el sistema. El Estado ha de invertir más en este sector porque no es negocio por sí mismo. En la Unión Soviética, todo estaba socializado. No había competencia y el dictador de la producción era el Estado. Convirtieron el sistema de libre empresa en un atajo de funcionarios incapaces de dar soluciones a nada. Martin, sin ser tan radical, aboga por un sistema inspirado en ese sistema socializado: "lo razonable sería que se destinaran más fondos públicos a investigar, incluso a producir esos fármacos que hacen falta". El socialismo precisamente era eso, destinar las formas de capital a la eficiencia y "necesidades reales". El experimento soviético no funcionó muy bien. Olvidó el principal mecanismo por el cual sólo el sistema de libre empresa funciona: destina todos los esfuerzos a las necesidades del cliente. Sustituir al cliente por un dictador de la producción con buenas intenciones, sólo hace degenerar el servicio.

Son las altas barreras y costes que impone el Estado que hacen que una investigación sea tan cara. Después, el Estado lo intenta compensar con las patentes. Eso sólo hace que reforzar el monopolio.

Martín cae en la vieja creencia que el Estado es una ONG que vive de aportaciones altruistas de la comunidad y que su capacidad de divisar las necesidades de los demás es divina. Incluso más, llega a deducir en un proceso curioso que "todos somos accionistas del Estado". No somos sus accionistas, somos los súbditos del Estado. El Estado es la fuerza. Nos usurpa dinero para manejarlo en su beneficio. No le rinde nada usar tal robo en beneficio de la comunidad. ¿Es la justicia española una muestra de buen funcionamiento? ¿La policía tal vez? Sólo sirve para poner multar y crear una psicología de represión sobre el hombre común ¿Lo es la sanidad pública donde el trato, periodos de espera y eficiencia son comparables casi a los de un país tercermundista? ¿Lo es la educación, donde tenemos el dudoso honor de contar con los chicos más tarugos de Europa?

Las subvenciones no han hecho prosperar a ninguna sociedad, la deprimen. Sacar recursos de un lugar para entregarlos al Estado no garantiza, en absoluto, que se vayan a usar correctamente. Nadie controla los medios políticos. El dinero que consiguen es repartido entre amigos, votantes cautivos y lobbies. Menos mal que las enfermedades se pueden convertir en un negocio en lugar de un juego político. Como el sector se adentre más en negro mundo del Estado y político, acabará tan bien como la justicia, seguridad, educación pública…

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domingo, julio 26, 2009

Proteccionismo en Barcelona. Esta vez la excusa es…

…El ruido. Según La Vanguardia, el alcalde de Barcelona, (Jordi Hereu) limita el horario de las tiendas de 24 horas en Ciutat Vella. Ya no pueden abrir de madrugada:

"El alcalde Jordi Hereu firmó ayer un decreto que fija el horario de cierre de las 0 a las 7 horas para 'establecimientos del distrito de Ciutat Vella destinados a autoservicio, polivalentes inferiores a 150 m2, platos preparados, bodegas y alimentación personalizada asociada a bodega'".

La excusa:

"…el Ayuntamiento ha llegado a la conclusión de que, aun cumpliendo con su licencia, una serie de establecimientos causa en su entorno nocturno unos efectos que hay que evitar: consumo en la calle, suciedad, concentración de personas con el correspondiente ruido y otras molestias, incluso la comisión de delitos aprovechando las concentraciones". Más>>

Analicemos un poco la situación y medida del Ayuntamiento. En Ciutat Vella hay ruido por la noche, como en cualquier núcleo "vivo" de una ciudad latina. Es una de las razones por las cuales la gente sale por la noche y vienen los turistas. La Ciutat Vella es un ejemplo maravilloso de multiculturalismo. ¿Ahora hacen ruido? No, lo han hecho siempre. ¿Tienen los vecinos la culpa de que haya ruido? No, parecen las víctimas más bien. ¿Tienen la culpa del ruido los comerciantes? No, ellos están detrás del mostrador atendiendo los clientes tan sigilosamente como cualquier otro comerciante diurno. ¿Tienen la culpa los turistas, ciudadanos de Barcelona y en general cualquiera que se pasee por ahí? No, pasear y comprar no implican ruido por si mismos ¿Quién tiene la culpa pues? Algunos borrachos que arman escándalo, chicos que gritan…

¿Cuál sería la solución más justa teniendo en cuenta cómo están las cosas? Que la policía, cogiese a esos escandalosos, les hiciera callar, los multase si fuese necesario, o se los llevase a la comisaria durante un rato para que escarmentaran. Esa, es la solución más difícil para el Ayuntamiento. Se necesita más policía, más medios… Bufff. El Ayuntamiento de Barcelona ha tomado la medida fácil, como siempre hace cualquier gobierno: prohibir y castigar al inocente, al que se deja castigar. Es más fácil controlar a los comerciantes que unos pocos escandalosos.

El comerciante, que no tienen culpa alguna de lo que haga la gente, se queda sin comercio. La mayoría de comercios son pequeños ahí, familiares. Tal medida es condenar su negocio. Para Hereu, eso da igual. El comprador tampoco es culpable de nada, pero da igual, se queda sin comprar comida ni bebida. ¡Haberse quedado en casa como hacen los ciudadanos modélicos, véase, ancianas de cien años! La pregunta es, ¿de verdad alguien cree que desaparecerá el ruido si cierran los comercios? No, la gente sale de fiesta por la Ciutat Vella, no se va a comprar en masa. El ruido es efecto de otra causa. El Ayuntamiento no ha analizado la situación por causa-efecto, sino que lo ha hecho como siempre hace: ley del mínimo esfuerzo sin contemplar las necesidades de la gente. Todo lo contrario que hacen las empresas, que siempre buscan satisfacer al cliente. El Ayuntamiento es la fuerza, así que le da igual la satisfacción de los demás. Lo importante es contentar a los lobbies y asociaciones de vecinos que dan más votos.

No descarto que la próxima medida de Hereu —alcalde experto en mantener constantemente la ciudad en obras inútiles, convertirla en un estado policial y que quiso multar a U2 por hacer demasiado ruido durante los preparativos de su concierto— establezca un toque de queda para la ciudad: de 0h. a 7h. prohibido entrar en Barcelona. Seguro que la medida tendría sus arribistas. Esa gente que tiene auténtico terror a la libertad y recurre a la ley, regulación y prohibición como primera y última opción a todo. Una visión de la vida muy recurrente aquí en Cataluña.

Cualquier gobierno siempre actúa igual. No busca soluciones justas a los problemas, ni aquellas que sean la menos intrusiva en la vida de sus ciudadanos. Va a lo fácil, desagarrando siempre la libertad, seguridad y bienestar de la gente. Los ejemplos son numerosos: hay accidentes de coches. Pues nada, por ley se reduce la velocidad a límites donde casi se le cala el coche a uno y fuera. Las armas son peligrosas ya que en manos de delincuentes podrían causar mucho daño. Nada hombre, prohibimos las armas a todos y fuera. El problema, claro, es que la medida sólo consigue que la gente decente no pueda comprar armas y los delincuentes, que ya están fuera de la ley, sí tengan una o varias armas ya que las compran en el mercado negro.

Barcelona. Hereu. Sus políticos. Sus tiranos. Sus grotescos mandatos prohibicionistas y totalitarios. Sólo ellos han podido convertir esta ciudad en un lugar agobiante, en la referencia de España del Estado Policial.

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domingo, julio 19, 2009

Gracias Roures

Estimado señor Roures,

El Instituto Juan de Mariana le agradece de corazón todos los esfuerzos que está haciendo para que nuestro nombre y nuestra causa sean populares. Somos un think tank pequeño, que ni ha recibido, ni recibe, ni recibirá financiación pública, un think tank formado por idealistas que vive de lo que aportamos los socios y de alguna que otra donación que nos viene de fundaciones extranjeras. No podríamos de ninguna manera pagar una inserción publicitaria en su diario, y no por falta de ganas sino porque no hay dinero para ello. Pero usted, haciendo gala de una generosidad propia de un hombre de progreso entregado en cuerpo y alma a la causa de los pobres, nos ha regalado una portada, una crónica completa, ha dedicado el jornal de uno de tus redactores a hablar de nosotros y, quién sabe, es posible que hasta nos lleve a La Sexta, ese canal de televisión que ha levantado de la nada con el sudor de su frente, siempre contra el poder y que dedica el 0,7% de sus beneficios a ayudar al Tercer Mundo.

Para cualquier cosa aquí nos tiene. Le podemos pasar el logotipo del Instituto y hasta una foto de familia para ilustrar la próxima crónica que nos dedique. ¡Qué menos podríamos hacer por alguien tan desprendido como vos, que hace de su papel nuestro papel! Desde hoy podremos decir con orgullo que el principal financiador, indirecto, eso sí, del Instituto Juan de Mariana, es usted, don Jaume Roures. ¡Quién lo iba a decir!

Entretanto, un efusivo abrazo, felicite de nuestra parte a su redactor P. Rusiñol y no olvide ponernos a los pies de su esposa.

Siempre suyo,

Un miembro del Instituto Juan de Mariana.

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miércoles, julio 15, 2009

Estado policial. El Gobierno es el delincuente (II)

Como continuación de mi nota anterior. Copio y pego esta noticia de Hispanidad:

"Esta maquinita de fotos, aparentemente un inocente indicador de desvío por obras, es realmente un radar encubierto que lo están poniendo precisamente en esas zonas de obras de mantenimiento donde hay limitaciones de 20 Km/h o de 30 Km/h y cazan como moscas a los que van a la deslumbrante y peligrosa velocidad de 40 ó 50 Km/h y le atizan 200,00 Euretes y un par de puntos. No te digo si pasas, por no haber coches delante, a 80 ó 90 Km/h.

Se está utilizando incluso en carreteras sin obras a las que le ponen una limitación, un par de conos y a esperar 300 metros más adelante a los pardillos.

Las están poniendo en todas las carreteras españolas y las cifras de recaudación son mareantes".


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martes, julio 14, 2009

Estado policial. El ciudadano es el delincuente

El diario La Vanguardia abre su edición de hoy con la fotografía de abajo. Un policía escondido detrás de un contenedor de basuras para multar a los conductores. La excusa oficial: reducir los accidentes.


Me asaltan varias preguntas: ¿No circularía más despacio y cautelosamente la gente si viesen el radar o control policial de forma notable? Si las multas tienen como función castigar al delincuente (esa atroz persona que circula por ciudad a más de 50KM/h), ¿es acaso menos delito cuando desembolsa la sanción antes? ¿Por qué si se paga antes la multa, la administración hace descuentos, es que es menos delinto? Las multas han entrado en el mercadeo con rebajas por pronto pago y todo. En breve regalarán camisitas con la foto del alcalde y el eslogan: "bienvenidos al Estado policial de [y la ciudad que toque]".

¿Por qué el Ayuntamiento de Barcelona ofrece una especie de variable a sus agentes que consiste en mejor sueldo y más días festivos a los policías que multan más? ¿Cómo es que a los funcionarios —que no son policías— se les ofrece un plus si no faltan al trabajo (en lugar de despedirlos por vagos como hacen las empresas privadas), y en cambio, los agentes de la ley cobran más por "producir" (léase robar) más de lo "esperado"? Cuando se trata de recaudar —a.k.a robar— la administración se vuelve una referencia en la mejora de la producción.

¿Cómo le pueden meter al juez Garzón una multa de 300 euros por dejar en libertad a un (presunto) narcotraficante, y en cambio, roban a un pobre diablo 300 euros y cuatro puntos del carné por ir a 81 Km/h en una zona de 80 Km/h?

¿No es mucha casualidad que cuando peor están las administraciones locales, más aumenten las multas y estado policial? ¿Por qué el Gobierno y las administraciones locales prefieren perseguir al ciudadano que al delincuente que atenta contra la propiedad y vida de la gente? Robar una cámara de 250 euros sólo "cuesta" ir a comisaria un rato, aunque se haga 100 veces en un día. Y no se le ocurra defenderse o el criminal será usted. Pasarse del límite de circulación, varios cientos de euros. ¡Eso sí, hay rappels por pronto pago!

Este asfixiante estado policial que mina la ciudad de terror, ¿no es tan dantesco como el de cualquier dictadura? ¿Son peores los ciudadanos que los delincuentes de verdad? La diferencia es que el honrado ciudadano da más dinero y no se queja, mientras que el ratero se queja, está amparado por la ley, y lejos de dar dinero, hace perder recursos dinerarios al Estado. Que en el fondo son nuestros.

Si la policía está para proteger al ciudadano, ¿por qué cuando un hombre honrado ve a un policía, se pone en guardia y le entra el miedo? ¿No será la policía y todos sus jefes políticos la auténtica delincuencia? Delincuencia legal. Estamos en un estado policial. La única diferencia entre la palabra "Mafia" y "Estado", es que la segunda goza de mejor prensa que la primera. En el resto, son lo mismo.

A propósito, jamás me han multado por nada, lo que debe ser un logro digno de entrar en el Guinness World Records.

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domingo, julio 05, 2009

La oficialización de las lenguas ha de ser abolida

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, considera correcto que las instituciones impongan el catalán en las escuelas de Cataluña. No eligen los padres, elije el burócrata, el funcionario y el gobierno qué es lo que se habla y qué no. Según la constitución española:

Artículo 3.

1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.
3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

Sin duda, el problema es la constitución ya que considera la lengua, no un instrumento para comunicarse que es su función, sino un hecho cultural hasta el punto de protegerla. Entre la clase media catalana todas las leyes a favor de la imposición del catalán y catalanismo están bien vistas. La idea de libertad individual en Cataluña es muy débil, casi no tiene peso. Cataluña es una región donde la figura del burócrata contra el individuo se eleva hasta grados inimaginables. Es pionera en la sumisión del individuo respecto al alto funcionario (políticos).

Al hablar con un catalanista partidario de la sumisión individual respecto a la lengua (que también los hay que no están a favor), siempre suena el mismo discurso. El que los medios de comunicación, lobbies y políticos han ido inculcando o "concienciado". Son todos unos loros de repetición.

Uno de ellos es: "si no se protege el catalán, desaparecerá". Es curioso que digan esto cuando ni en la época franquista, donde el catalán estaba prohibido, el idioma desapareció. Esta gran mayoría no ve algo evidente. La sociedad es diversidad. Hay gente de derechas y de izquierdas. Gente racista y antirracistas. Religiosos y ateos. Hombres y mujeres… y en fin. En Cataluña la gente habla catalán, hasta el punto que hay personas que han de hacer esfuerzos titánicos para expresarse en castellano. (Personalmente conozco algunos casos de estos).

Los simpatizantes de la imposición, catalanista en este caso; o no entienden que la sociedad es diversidad y cada uno tiene libertad de expresarse como quiera sin que ninguna lengua muera, o simplemente abogan por el pensamiento único al que sólo se llega mediante los lavados de cerebro mediáticos, leyes que regulen los estilos de vida y multas. Usar una lengua u otra para comunicarse está relacionado con la libertad de expresión.

Si desde arriba, desde el Poder, se impulsa una lengua, y siempre que se fomenta un idioma se discriminan los otros, simplemente se restringe la libertad de expresión. Si un padre quiere que su hijo sólo hable castellano, euskera, catalán, árabe o aranés, tiene todo el derecho a que así sea sin que nadie le multe ni persiga. Decir algo así en Cataluña es como un pecado mortal.

Oficializar una lengua no sirve de nada si popularmente no es aceptada. En Cataluña hay un alto número de inmigrantes (un 15% de la población total si no recuerdo mal). Muchos van a cursos de catalán porque el Gobierno local les obliga y de paso les intentan inculcar el "espíritu nacionalista". Personalmente he hablado en catalán con inmigrantes que han realizado esos cursos y en ocasiones no he entendido casi nada de lo que dicen (hay que decir que yo primero aprendí catalán y luego castellano, el catalán es mi lengua materna y lo hablo y entiendo perfectamente). Esta gente acaba los cursos y sigue hablando en castellano. Tienen todo el derecho a hacerlo. Es más, en el patio de las escuelas públicas se habla castellano, no catalán. Ocurre lo mismo que en la época franquista. En aquel momento el régimen restringía una lengua (de forma muy dura, mediante la prohibición directa), pero jamás logró erradicarla. Ahora el gobierno pretende promocionar esa lengua perseguida (lo que equivale a restringir el castellano) y tampoco le funciona. Al final, la gente elige y no un burócrata desde su despacho.

Otro discurso que suele oírse entre los partidarios de la imposición es: "estamos en Cataluña y se ha de hablar en catalán. Si yo me fuese a otro país, aprendería ese idioma para integrarme". Algo así también lo suelen decir el resto de españoles sobre los inmigrantes usando como idioma el castellano. Bien, lo que cada uno haga cuando se va fuera de su país, es asunto suyo. Tales acciones no significan que deban ser impuestas. Si usted se va a Arabia Saudita, tal vez se quiera vestir como ellos, pero de aquí no deriva que tenga que imponerse tal vestimenta a quienes quieran seguir con el ropaje occidental. Nuestras acciones repercuten en los demás y nosotros mismos conformando así nuestras preferencias y estilos de vida. Si un inmigrante abre un establecimiento y coloca todos los letreros en árabe, es su problema. Algo así reducirá su clientela, pero si su clientela sólo es aquella que habla árabe y al empresario ya le va bien esa demanda, nadie, absolutamente nadie, tiene el derecho a que corrija su elección. Evidentemente, ocurre lo mismo cuando un comercio sólo rotula en castellano. Es su negocio, su riesgo y su libertad. Cuando el Poder le prohíbe ejercer su libertad, se vuelve un tirano. El Poder se vuelve el enemigo de la sociedad y hombre libre.

En Estados Unidos no hay idioma oficial. Nadie está obligado a aprender inglés. La sociedad ha elegido un idioma y ese es el que se habla junto con muchos otros, entre ellos el castellano que goza de gran salud en algunas partes del país. Declarar una lengua oficial es instaurar la crispación, el odio, condenar la libertad de expresión y estilos de vida. Algo así, es digno de un estado totalitario, por más demócrata que se haga decir. Si no hay capacidad de elección del individuo, el sistema se vuelve una democracia formal pero no funcional.

La situación actual no es sorprendente viendo una constitución que tiene más rasgos totalitarios que liberales. Ninguna lengua ha de ser impuesta ni oficializada. Que la gente elija qué quiere hablar.

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