
Jesús García
ha escrito en "
El Confidencial" un lamentable artículo basado en un informe inductivista de Ibai Urra, “
Fondos de inversión: comportamiento de gestores e inversores” (el cual no he podido leer aunque el Sr. García insista en que está disponible en
Bolsa de Madrid). La conclusión de Jesús García es clara:
“… habría que pulir la información que aportan los comerciales de los bancos y las gestoras a los ahorradores que acuden a la sucursal bancaria, no sólo en el momento de la suscripción, sino a lo largo de toda la inversión. Ahí puede estar el quid de la cuestión, pues esa información suele resultar escasa, confusa, imprecisa y, por lo general, de calidad ínfima.”
Todo fondo de inversión consta de cuatro documentos obligatorios: el folleto informativo, la memoria, el reglamento y la información trimestral (cuando el fondo tiene más de tres meses). Toda oficina bancaria dispone de esta información para cada fondo, y además puede ser descargada de la versión online del banco en cuestión y de la CNMV.
La banca, además, suele hacer fichas mensuales resumidas —de una página aproximadamente— para que el partícipe (del fondo) o accionista (de la SICAV) sepa su evolución y la “cesta” de inversión del producto. Todas las entidades bancarias estarán encantadas, además, de hacerle una simulación de su “perfil de riesgo” para aconsejarle un fondo u otro —para eso están. Pero, además, si usted no quiere ir a la oficina, puede hacer la simulación a través del canal online de la entidad o informándose en su centro de atención telefónica. Y una vez sepa lo que quiere, lo podrá contratar por estos canales también.
Pero al señor Jesús García, que pretende que la banca comercial adivine el futuro (porque en realidad lo sabe, pero no quiere decirlo a sus clientes como se deduce de su artículo), no le parece suficiente la información que la banca ofrece en Internet, las oficinas o los operadores de
call center ni los informes que la banca envía a sus clientes.
Jesús García, en su visión de profeta y visionario financiero totalitario, prefiere obligar a la banca comercial a realizar vanos estudios inductivitas —pagados por el banco comercial y con mayor control de burócratas financieros que repercuten directamente en el bolsillo del cliente— para que después, el fondo, pueda ser contratado por una ama de casa, un ingeniero, un estudiante… que nada saben de economía ni finanzas.
Lo único que tienen en común estos actores económicos, y resto de la población, es que tienen un capital ahorrado que quieren hacer aumentar sin trabajarlo ellos mismos. Y eso es lo que hacen los fondos de inversión. Ninguna institución crediticia nos obliga a punta de pistola a contratar sus fondos de inversión, es una decisión personal y pacífica entre oferta y demanda. Sólo el libre mercado actúa así. En cambio, los visionarios, los analistas estatistas, intervencionistas y resto de “elites” socialistas lo único que pretenden —como Jesús García— es imponer la fuerza de unos contra los otros generando ganadores y perdedores netos en el corto plazo, y perdedores netos en el largo plazo.
Jesús García, que tiene conocimientos de economía muy dudosos, tal vez olvida que la mayoría de la población no tiene idea alguna de finanzas y que el actor económico antes de adquirir un “bien económico” (ya sea una piruleta, unos zapatos, un traje, un coche o acciones de una empresa…) realiza su propio estudio de mercado; y la mejor guía para el éxito del inversor es el cálculo económico individual y subjetivo que se basa en la comparación a través del precio y la utilidad marginal del propio agente económico.
Esto surge del “axioma de la acción humana”, concepto que al Sr. Jesús García le debe sonar a chino ya que está demasiado inmerso en los medios políticos de la economía (la violencia de la imposición y la agresión), y no en la propia economía, como se deduce rápidamente de sus “economistas” de referencia: Stiglitz, Spence y Akerlof.
Jesús García no intenta ayudar o salvar a la demanda de productos financieros de la “garra de la banca especuladora”, más bien sus posiciones
legislacionistas e intervencionistas tenderían a un encarecimiento del producto, más confusión para un público inexperto y un aumento en la escasez de oferta nacional entre otros.
Lo que tendría que hacer el Jesús García es empezar a conocer qué es la ciencia económica; y no estaría mal que empezase a leer tratados económicos de verdad como la
Acción Humana de Mises, y dejase a sus queridos ingenieros sociales que tanto perjudican a la ciencia económica y a la sociedad.
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Etiquetas: CNMV