Proteccionismo en Barcelona. Esta vez la excusa es…
…El ruido. Según La Vanguardia, el alcalde de Barcelona, (Jordi Hereu) limita el horario de las tiendas de 24 horas en Ciutat Vella. Ya no pueden abrir de madrugada:
"El alcalde Jordi Hereu firmó ayer un decreto que fija el horario de cierre de las 0 a las 7 horas para 'establecimientos del distrito de Ciutat Vella destinados a autoservicio, polivalentes inferiores a 150 m2, platos preparados, bodegas y alimentación personalizada asociada a bodega'".
La excusa:
"…el Ayuntamiento ha llegado a la conclusión de que, aun cumpliendo con su licencia, una serie de establecimientos causa en su entorno nocturno unos efectos que hay que evitar: consumo en la calle, suciedad, concentración de personas con el correspondiente ruido y otras molestias, incluso la comisión de delitos aprovechando las concentraciones". Más>>
Analicemos un poco la situación y medida del Ayuntamiento. En Ciutat Vella hay ruido por la noche, como en cualquier núcleo "vivo" de una ciudad latina. Es una de las razones por las cuales la gente sale por la noche y vienen los turistas. La Ciutat Vella es un ejemplo maravilloso de multiculturalismo. ¿Ahora hacen ruido? No, lo han hecho siempre. ¿Tienen los vecinos la culpa de que haya ruido? No, parecen las víctimas más bien. ¿Tienen la culpa del ruido los comerciantes? No, ellos están detrás del mostrador atendiendo los clientes tan sigilosamente como cualquier otro comerciante diurno. ¿Tienen la culpa los turistas, ciudadanos de Barcelona y en general cualquiera que se pasee por ahí? No, pasear y comprar no implican ruido por si mismos ¿Quién tiene la culpa pues? Algunos borrachos que arman escándalo, chicos que gritan…
¿Cuál sería la solución más justa teniendo en cuenta cómo están las cosas? Que la policía, cogiese a esos escandalosos, les hiciera callar, los multase si fuese necesario, o se los llevase a la comisaria durante un rato para que escarmentaran. Esa, es la solución más difícil para el Ayuntamiento. Se necesita más policía, más medios… Bufff. El Ayuntamiento de Barcelona ha tomado la medida fácil, como siempre hace cualquier gobierno: prohibir y castigar al inocente, al que se deja castigar. Es más fácil controlar a los comerciantes que unos pocos escandalosos.
El comerciante, que no tienen culpa alguna de lo que haga la gente, se queda sin comercio. La mayoría de comercios son pequeños ahí, familiares. Tal medida es condenar su negocio. Para Hereu, eso da igual. El comprador tampoco es culpable de nada, pero da igual, se queda sin comprar comida ni bebida. ¡Haberse quedado en casa como hacen los ciudadanos modélicos, véase, ancianas de cien años! La pregunta es, ¿de verdad alguien cree que desaparecerá el ruido si cierran los comercios? No, la gente sale de fiesta por la Ciutat Vella, no se va a comprar en masa. El ruido es efecto de otra causa. El Ayuntamiento no ha analizado la situación por causa-efecto, sino que lo ha hecho como siempre hace: ley del mínimo esfuerzo sin contemplar las necesidades de la gente. Todo lo contrario que hacen las empresas, que siempre buscan satisfacer al cliente. El Ayuntamiento es la fuerza, así que le da igual la satisfacción de los demás. Lo importante es contentar a los lobbies y asociaciones de vecinos que dan más votos.
No descarto que la próxima medida de Hereu —alcalde experto en mantener constantemente la ciudad en obras inútiles, convertirla en un estado policial y que quiso multar a U2 por hacer demasiado ruido durante los preparativos de su concierto— establezca un toque de queda para la ciudad: de 0h. a 7h. prohibido entrar en Barcelona. Seguro que la medida tendría sus arribistas. Esa gente que tiene auténtico terror a la libertad y recurre a la ley, regulación y prohibición como primera y última opción a todo. Una visión de la vida muy recurrente aquí en Cataluña.
Cualquier gobierno siempre actúa igual. No busca soluciones justas a los problemas, ni aquellas que sean la menos intrusiva en la vida de sus ciudadanos. Va a lo fácil, desagarrando siempre la libertad, seguridad y bienestar de la gente. Los ejemplos son numerosos: hay accidentes de coches. Pues nada, por ley se reduce la velocidad a límites donde casi se le cala el coche a uno y fuera. Las armas son peligrosas ya que en manos de delincuentes podrían causar mucho daño. Nada hombre, prohibimos las armas a todos y fuera. El problema, claro, es que la medida sólo consigue que la gente decente no pueda comprar armas y los delincuentes, que ya están fuera de la ley, sí tengan una o varias armas ya que las compran en el mercado negro.
Barcelona. Hereu. Sus políticos. Sus tiranos. Sus grotescos mandatos prohibicionistas y totalitarios. Sólo ellos han podido convertir esta ciudad en un lugar agobiante, en la referencia de España del Estado Policial.
Etiquetas: Cataluña, Intervencionismo



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