Laura Dekker es una joven de 13 años que quiere dar la vuelta al mundo en un barco. Ella quiere. Su padre quiere. Tiene un barco y dinero para costearse los gastos, pero no puede cumplir su sueño. ¿Cuál es el problema? Que el Estado de Holanda (país de donde es) no se lo permite.
No sólo el Estado está en contra. Gran parte de los holandeses también se oponen, incluso los psicólogos quieren prohibírselo. Ya han "advertido que a los 13 años no se es capaz de medir equilibradamente las consecuencias de las decisiones personales". Esto último suena a chiste si tenemos en cuenta que, quien prohíbe hacer la travesía a Laura es precisamente el Estado, ese órgano de coerción y extorsión que jamás ha sido "capaz de medir equilibradamente las consecuencias de las decisiones" de nada ni nadie.
La verdad es que sólo les ha faltado encerrar a la chica en un cuartelillo y hacer un referéndum para que los holandeses opinen si la muchacha puede hacer el viaje o no. Expresando de otra forma, fíjese que todo el mundo tiene la capacidad de decisión sobre el viaje de la joven menos ella y su padre. Un país donde ocurren cosas así sólo puede catalogarse de tiránico, colectivista y represor. La imagen viva del Gran Hermano que todo lo quiere controlar, y cuando algo se le escapa de las manos, lo prohíbe y persigue. De todos los políticos, el único en dar apoyo a Laura y su padre ha sido el partido liberal: "si los padres están convencidos de que está capacitada, ¿quién va a decir que no debe hacerlo?" dice Ineke Dezentjé, diputada liberal.
El padre lo ha intentado todo, hasta pedir la residencia en Nueva Zelanda, pero según informa El País, "…las autoridades de Wellington ya han hecho saber que la detendrán si atraca en sus puertos". La última solución del Estado holandés ha sido retirar la patria potestad a los progenitores. A este paso no descartamos que los políticos de Holanda peguen un tiro a la niña y a su padre para que no se vaya. El control es lo más importante, seguro que encontrarían alguna justificación para tal acto y luego afirmarían que fue "por su propio bien y el de todos".
Ahora se le llama democracia y Estado del Bienestar, pero a la represión de la libertad individual a punta de pistola mediante la ley siempre se le ha llamado dictadura, aunque sea la dictadura de las buenas intenciones.