Jorge Valín
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Valín

sábado, noviembre 22, 2008

Repsol YPF—Lukoil. Que decidan los accionistas y no los dictadores de la producción

Buen lio el de la posible entrada de Lukoil en el capital de Repsol YPF. Primero, se opuso Sebastián. Después Zapatero, afirmo que no era una labor del gobierno meterse en transacciones de empresas privadas:

"'El Gobierno estará atento, pero hablamos de compañías privadas', sentenció el mismo presidente [Zapatero]".

"'…'cuando lo de Gazprom dije que no había nada y ahora digo que en el caso de Lukoil hay que precisar que hablamos de una compañía privada en la que el principal accionista es una empresa de EEUU, que tiene el 20% de las acciones'". Más>>

A muchos estos les da igual. Se horrorizan que vengan los rusos. La Vanguardia, de la mano de Fernando Ónega, apunta algo interesante a este respecto:

"'No hay nada como gritar: '¡Que vienen los rusos!". En ese momento se pone en marcha un fantástico nacionalismo español, sólo comparable al anterior de '¡que vienen los catalanes!', que se dijo en la representación del drama de Endesa".

"Y ahora, llega Lukoil a la conquista de Repsol. Lukoil es privada, pero rusa, y todo lo ruso es sospechoso de contaminación del Kremlin. Anda por ahí un supuesto informe del espionaje español, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que le añade gran emoción a la cosa, advirtiendo que la Rusia siempre imperial quiere dominar Europa a través de la energía. El suspense está garantizado, porque es creíble".

"Así que las clases periodística y política están otra vez muy erotizadas. La primera está mayormente en contra de la compra, porque no le acaba de gustar lo que venga de Moscú. En la política hay que distinguir. La trompeta del españolismo ha afectado incluso a Unió Democràtica, cuyo diputado Sánchez Llibre se inclina por la españolidad de Repsol. En la derecha estatal, los montoros han colocado el cartel del no pasarán. Digamos que la libertad de mercado que defienden llega, aproximadamente, a las fronteras que antes marcaba el telón de acero. Y el Gobierno hizo un regalo grandioso a los periodistas: mientras Zapatero abría la puerta, Miguel Sebastián se envolvía en la bandera nacional. Una buena división en el gobierno, aunque dure unas horas, intriga más que el montante de la operación económica". Más>>

A todo aquellos que sospechan de Lukoil, de Rusia y ven en esto una espacie de invasión rusa hacia España, han de recordar que la petrolera rusa, es una empresa legal que incluso cotiza en bolsa y es la segunda mayor compañía del mundo en cuanto a reservas de crudo. No se puede negar una transacción comercial por supuestas conspiraciones que ni el CNI puede demostrar, noticias que dicen que hay mafiosos en la compañía ni porque sea rusa (esto último, lo peor para muchos). El único que ha de decidir es el accionista, nadie más tiene autoridad para hacerlo. Ni Lukoil ni Repsol nos compañías ilegales, ni ninguna ley dice que lo sean los movimientos en su capital.

Pero Rajoy ha ido mucho más allá. El máximo dirigente popular, ha afirmado que es la operación es "inmoral e inaceptable" y no atiende a cuestiones de merado, sino a "razones de seguridad estratégica nacional". Cuando algo es de seguridad nacional, ¿quién se puede oponer? Por seguridad nacional no hay costes, cualquier cosa vale aunque no tenga ni una sola prueba de ello. Recuerda que la invasión de Irak fue igual. Cuestión de seguridad nacional porque Hussein tenía armas de destrucción masiva. La simple mención de esta palabra hace llorar a los niños y ha de permitir al gobierno meterse en cualquier asunto privado: entrar en un país foráneo y asesinar a gente, dilapidar millones de euros, prohibir libres transacciones comerciales, sociales, empresariales… Rajoy es un populista, un intervencionista y gracias a Dios que está en la oposición y jamás gobernará. Mil veces más sabio ha demostrado ser Zapatero en esto que es la desecha política de Rajoy.

La prensa se ha lanzado en barrena contra la transacción de Lukoil. Incluso aquellos que defendieron a E.On en la compra de Endesa, ahora piensan al revés y creen que el Estado ha de intervenir en algo que no le importa. Es un problema empresarial y quien ha de decidir es el mercado, concretamente los accionistas. Sólo ellos, y nadie más que ellos han de decir si Lukoil ha de entrar en Repsol o no.

ACTUALIZACIÓN:

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domingo, enero 13, 2008

Otra iniciativa del PP contra los inmigrantes

Para poder echar a todos los inmigrantes posibles mediante estrategias populistas, ahora el PP quiere exigir a los inmigrantes que puedan demostrar saber español. La pregunta es ¿a qué obedece esto, a garantizar la seguridad, mejorar la situación económica de España o es mero racismo y socialismo? Que un inmigrante sepa plenamente castellano no significa que el país se vaya a convertir, por arte de magia, en un país seguro. Si lo que quieren esta panda de burócratas es garantizar la seguridad del ciudadano, lo que tendrán que hacer es modificar las leyes para que el propio hombre libre pueda defenderse sin ser castigado por la ley y leyes que penalicen el crimen a posteriori, esto es, las penas, en lugar de concebir al delincuente como un subproducto malévolo de la sociedad. La justificación del PP no puede ser más perversa: en países como Francia esta medida ya existe. ¿Y? Francia También es de los países más partidarios de la PAC, ¿es por esta razón buena la PAC? Es una falacia en todo su sentido.

No hay diferencia alguna entre los políticos del PP y sus homónimos catalanes que hacen las mismas propuestas pero con el catalán. Los burócratas catalanes también exigen que sepan catalán los inmigrantes españoles venidos a Cataluña. Estamos otra vez ante la solución a todos los males, la integración a punta de pistola. Existe la curiosa sensación de que si un inmigrante no está integrado, las probabilidades de que delinca son casi del 100%. Un inmigrante se integra si desea prosperar y buscar mayor satisfacción material y social entre la comunidad, pero no es función del gobierno ni de nadie obligar a la gente a colocar en su escala de valores este hito. Si un comerciante marroquí no sabe castellano porque todos sus clientes son marroquís no tiene porque saber el castellano si no le da la gana, aún estando en España. Hemos de recordar que cada vez hay más inmigrantes que sólo se relacionan entre ellos y no con el resto de españoles (ni catalanes, y es que en este sentido el inmigrante no español lo tiene peor porque ha de aprender dos idiomas). Precisamente, uno de los grupos menos integrado en la sociedad española son los chinos y asiáticos en general que, contradictoriamente a la creencia que la integración es buena por sí misma, son de los menos peligrosos para la comunidad.

En definitiva, una propuesta digna de un partido de mentalidad cerrada, socialista y totalitario como es el PP.

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